Animal Político

“Somos animales políticos”

Aristóteles en su afirmación central decía que “el hombre es un animal político por naturaleza”, esto significa que organiza la ciudad políticamente.

Por tanto, y como animales políticos que somos, ¿qué es hacer política?

Para los políticos profesionales es fácil dar respuesta a esta pregunta, ya que representan a los ciudadanos que les han elegido anteriormente, pero, y los ciudadanos anónimos,¿ Cómo ejercen política?

Son ellos los que dan su confianza a los representantes pero son tambien los que deben controlar de manera directa que exista una representación eficiente de sus derechos.

Bajo mi criterio, diferentes factores nos llevan a reflexionar sobre la escasa acción política ciudadana; El mas importante, es la existencia de la incultura política.
Si desde el colegio existiese algun tipo de alusión a la política y sus formas de ejercerla, nuestra calidad política sería mayor y se participaría mas activamente en ella.
¿Por qué motivo existe esta incultura?
Encontramos diferentes corrientes de opinión que abogan por un desconocimiento político del país para poder hacer y deshacer al antojo de sus gobernantes sin intromisión de la sociedad. Un pueblo inculto, es mas fácil de dominar.
He llegado a pensar que estaban en lo cierto.

Si relacionamos la incultura con la desafección política que se palpa en nuestra sociedad, debido a los turbios asuntos en los que nuestra clase política se ve, junto con la efímera importancia que demuestran en lo que quieren los ciudadanos, nos da como resultado este desconocimiento por parte de los españoles de cómo ejercer política.

Y me atrevo a acuñar un último factor importante; el qué dirán.
Porque en España, está mal visto hablar de política públicamente.
Cuando abiertamente hablas de si ejerces política o estás más de acuerdo con el ideal de un partido, lo único que consigues es que te encasillen en un lugar de donde es muy difícil salir.
Por la existencia de un tabú político, tenemos una insuficiente acción política ciudadana.

Pero es ahora cuando los ciudadanos comienzan a formar parte de la política activa de una forma mas apabullante, mediante la celebración de debates y asambleas en plazas públicas, donde todos puedes dar su opinión y escuchar la de los demás, llegando a decisiones favorables para todos.

En conclusión, considero que la política enriquece a las personas, y no sólo en el sentido mas literal, sino en su faceta mas cultural, porque hacer política no solo es votar, escuchar y obedecer como mero actor pasivo, hay otras formas de hacer política de manera directa y que ayudarían a que nuestra cultura política fuera mas completa. El participar en ella, hará que podamos sentirnos parte de este proceso político, y conseguir engrandecer el lugar que realmente nos corresponde.
No podemos olvidar que los ciudadanos son la esencia de la política, ya que es creada por y para todos nosotros.

4 comentarios
  1. Esteban Romano
    Esteban Romano Dice:

    Interesante entrada, comparto todo lo que expones, sin embargo a lo mejor es hora de asumir en determinadas esferas que posición tiene España en estos niveles de conciencia cívica. Todavía hay un imaginario colectivo muy rancio y tradicionalistas, que a su vez lo ha transmitido a sus generaciones, sólo que éstos nóveles la han convertido en temas tabú como tú bien dices en sus interacciones sociales.

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  2. Yolanda Villajos (@Yolandavillajos)
    Yolanda Villajos (@Yolandavillajos) Dice:

    Un post muy interesante 🙂
    Comparto la opinión de Esteban. España es una democracia muy joven, con una alta tasa de personas mayores… Con el tiempo, y los acontecimientos. Aprenderemos a usar las herramientas democráticas de las que dispone la ciudadanía.
    Un saludo

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  3. joseluisros
    joseluisros Dice:

    Es importante hablar de la historia reciente española, para saber cómo se conforma la cultura política popular. Primero, la restauración, con su corrupción generalizada y la crisis del liberalismo incipiente, que quedó absolutamente devaluado, y degeneró en una minidictadura. Después, una república truculenta, con un sistema político inestable y con un sistema de partidos nada leal a la democracia. Seguido de una dictadura que no movilizó y no fue inclusiva, valga la frase de “haga como yo, no se meta en política”. Y, por último, una transición de élites y despachos, con una constitución que fue un ceder de todos y un ganar de nadie, o lo que es lo mismo, que no contentó ni alegró en demasía a casi ningún colectivo social, ya que no significó la victoria de nadie, sino la del conjunto de la población, algo que no sería bien comprendido hasta pasado el tiempo.

    En fin, toda la tradición política española es una historia de manual para que se produzca desvinculación política. Una evidencia clara es que tenemos unas de las cotas más bajas de afiliación a partidos y sindicatos de Europa, que, además, no se puede hablar de que sea paliada con la presencia de la población en la sociedad civil, que también es más débil aquí que en otros países.

    Otras razones más actuales pueden ser los malos resultados educativos. La educación, bajo mi punto de vista, si es buena es crítica, y eso es algo que nunca se ha enseñado en España: enseñar a pensar, a criticar, a discutir…

    Buen artículo!

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  4. Boreas
    Boreas Dice:

    Máxime ahora se está demostrando que la ideología política de partido está decayendo y no tiene un asentamiento doctrinario como tal.
    Por eso el electorado no se decanta tanto por un partido u otro, sumado a esa desafección que muy bien has trazado nos presenta una apatía supina.
    Si se rigiesen los políticos por códigos de conducta y posiciones ideológicas mucho más claras los votantes sabríamos a que atenernos. La política es una cosa, y los políticos otra. El pueblo está harto de medias verdades y falsas promesas, con lo que el desengaño es un fantasma que cada vez se torna más real y que se demuestra como electorado que deja de votar y se abstiene totalmente de forma voluntaria.
    Está claro que un partido único no puede contentar a todo un electorado, ni dos ni tres. La clave es fijar el objetivo que cada político quiere con su mayor modestia, mejor apremio y garantía de la persecución de unos objetivos… si puede alcanzarlos para llegar a una meta clara, deseable. Transparente con un código de actuación. Demócratas que lo demuestren, que dejen paso y practiquen con el ejemplo. Den muestras de consenso, de participación y sobre todo de resolución.
    Cristianos, demócratas, tecnócratas, liberales, progresistas todo cabe, si se permite mi exposición: toda participación aúna al pueblo en el logro de sus querencias. Priorizar y dar valor a lo que necesita una sociedad civilizada y pensar el mayor común múltiplo… el de todos.

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