Flores Políticas

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Estos días asistimos atentos y preocupados a los acontecimientos que desde Cataluña están teniendo lugar en referencia a la celebración del referéndum, donde la tensión y la incertidumbre de cara al 1 de octubre es latente.

Estas protestas y manifestaciones causadas por la intervención de las fuerzas del estado en las instituciones catalanas con el objetivo de frenar este órdago, ha supuesto cambios a nivel social, económico y por razones obvias a nivel político.

Pero estos actos también tienen su lugar para el protocolo a través de la simbología de algunos elementos que han tomado como insignia y que también hacen las labores de  representación de  valores que propugnan con estas concentraciones.

La conocida estelada que viste las calles y los pasos de cebra, como comenta mi compañera Mayra Alvarez, no es el único elemento. Existen otros que apoyan y dan color a estos tensos momentos; los claveles.

El origen de estas flores las hacen perfectas para simbolizar cambios en nuestro país, ya que su origen se encuentra en las tierras mediterráneas, siendo la flor característica de la Península Ibérica, con colores que van desde el blanco, pasando por tonalidades rosas, y el rojo.

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Pero, ¿Es Cataluña pionera mezclando un movimiento político con la utilización de los claveles como su símbolo?

El uso de esta flor, no nos sorprende, ya que en otros países han dado nombre a momentos políticos y sociales históricos tales como la revolución de los claveles de Portugal, que supuso la caída de la dictadura salazarista en favor de la democracia.

Y es que la simbología que los claveles llevan implícito. Es una manera de comunicar en sí misma, un mensaje codificado lleno de olor y color que tiene nombre propio,  la llamada floriología, aunque haya cambiado en cierto modo la expresión de sentimientos desde la época victoriana hasta nuestros días.

Es este caso concreto, esta interlocución no verbal convierte a estas flores en sinónimo de paz, de diálogo y solidaridad con el movimiento social y político en el que las utilizan.

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Su uso ante los cuerpos de seguridad nacionales y ante los mossos, es una transmisión de mensaje de concordia hacia unos, de apoyo y agradecimiento a los otros. Incluso se abren debates en medios sobre si los claveles sujetan alguna forma de propaganda política.

Bajo mi punto de vista, utilizar la simbología en política es un aspecto aceptado internacionalmente que ayuda a exteriorizar un pensamiento o idea, donde siempre será  preferible el uso de las flores a los golpes, los insultos y los daños colaterales que estos cambios de ciclo unidos a protestas y manifestaciones de esta índole, pueden causar.

Estaremos atentos a lo que ocurre en próximos días. Sigamos repartiendo flores.

Etiqueta infantil: Barron Trump

Ser hijo del Presidente de los Estados Unidos siempre ha supuesto estar en el ojo mediático, pero bajo mi punto de vista, considero que hay un límite que en el caso actual con Barron Trump se ha superado con creces.

El hijo menor de Donald Trump y único que tiene con su actual mujer, Melania, ha copado portadas y artículos de opinión desde enero por múltiples asuntos, como las amenazas recibidas en redes sociales.

Pero es en estos últimos día cuando la etiqueta protocolaria ha hecho presencia en artículos de opinión norteamericanos, donde Barron Trump ha estado sujeto a numerosas críticas y ataques por lo que estos periodistas consideran no se viste como un hijo de presidente norteamericano debe hacerlo.

Y yo pregunto: ¿Cómo debe vestir el hijo del presidente? 

Cabe recordar que la etiqueta, compuesta por el comportamiento y la vestimenta debe adecuarse a cada situación, demostrando su flexibilidad y maleabilidad dependiendo de cada escenario.

Los niños con esta edad, deben ser aconsejados y enseñados en aspectos como que tipo de vestimenta llevar según la ocasión, si asiste a un acto o evento oficial, social, a una cena etc…pero que algunos medios se permitan el lujo de juzgar la vestimenta de este menor sólo por tener como apellido Trump, cuando no es mas que un protagonista indirecto en una situación que no requiere un código de vestimenta específico, supera la estupidez de la crítica.

¿Tanta repercusión genera que un niño de 11 años vista casual en su día a día?

Puede que no estemos de acuerdo con la manera de hacer o no hacer política que Donald Trump lleva a cabo, pero de ahí a atacar a su hijo por cuestiones como la vestimenta que lleva, al no considerarla acorde a cómo suelen vestir sus padres y matrimonio presidencial cuando descienden del Air Force One, me parece fuera de lugar.

Tal ha sido el impacto que estas palabras han causado en Estados Unidos, que la mismísima Chelsea Clinton, hija del matrimonio Clinton y en su momento, en la mima situación en la que se encuentra Barron ahora, ha defendido la inocencia de este niño, dejando por escrito en redes sociales que lo dejen vivir la infancia en privado que merecen y se dediquen a otros asuntos e intercambiando tuits con Melania Trump la cual le da las gracias por la defensa que realiza de su hijo.

Si piensan y hablan así de un niño de 11 años, ¿Qué pensarán estos críticos de los “calcemensajes” de Trudeau?

La etiqueta cambia como herramienta de comunicación política, pero no queramos meter en el mismo saco, la de los familiares y mas aún los menores, de los actuales personajes políticos.

Dejemos que los niños sean niños.

7 aspectos del protocolo político en la declaración de Mariano Rajoy

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Esa mañana, hemos asistido a un hecho histórico en el panorama político y judicial español: la declaración en la Audiencia Nacional de un presidente del Gobierno en activo como es Mariano Rajoy, en calidad de testigo en el caso Gürtel.

Este hecho extraordinario, ha supuesto que las medidas de seguridad y los medios que cubren este juicio se multipliquen, y es que el morbo de ver en el banquillo al presidente Rajoy ha traspasado fronteras.

Pero la cuestión no queda solo ahí, sino en el debate que se abre entorno al tratamiento dado a este ciudadano en este juicio.

La Audiencia en la citación que podéis consultar aquí, ya dejaba claro que “no comparece como presidente sino como un ciudadano español.” Pero después de ver la escena en la sala hoy, esta afirmación ha quedado en entredicho por varios aspectos que paso a enumerar a continuación:

1- Aunque se le juzgase como ciudadano, es su tratamiento como cargo orgánico dentro del Partido Popular y no su rol como presidente del Gobierno el que debía primar en esta sede judicial durante su comparecencia, lo que ha dado pie al debate de donde se encuentra el límite entre lo correspondiente a partido y a institución en nuestros representantes públicos.

2- Por mucho que se ha intentado quitar hierro al asunto, el protocolo oficial como herramienta de comunicación ha dejado claras las contradicciones en cuanto al puesto de Mariano Rajoy en este juicio, colocándolo en el segundo lugar protocolario institucional como representante del Gobierno, en la misma presidencia de la sala. Por tanto, no se le ha escuchado como un ciudadano mas, sino como presidente del Gobierno español al tener con él esta deferencia protocolaria e incluso generando un nuevo debate sobre la ilegalidad o no de colocar a un testigo en ese lugar.

3- Con su colocación en el mismo estrado, a la derecha de la mesa del tribunal en vez de frente a él como se hace con todos los testigos habitualmente, demuestra que cuando se posee un puesto de responsabilidad, prima lo público y el cargo que en este aspecto se tiene que el rol dentro del partido, aunque sea por este por lo que fue citado a declarar.

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4- El reglamento de protocolo del Poder Judicial ha quedado reducido a una mera anécdota en pro de la mediatización del momento y la negación a conseguir imágenes de una persona que ostenta el cargo de presidente el Gobierno en un banquillo de los acusados. Bien es cierto que por la repercusión no sólo nacional, sino también internacional, podría afectar a su credibilidad, lo que vuelve de nuevo a encender la pregunta de donde se encuentra el límite entre lo público y lo privado en la política. Recordemos que lo visual conlleva mas memorización que las palabras y por ello, evitar la imagen que todos esperaban era contraproducente electoralmente hablando también.

5- La etiqueta utilizada por este miembro del Ejecutivo es la habitual para el luto, con traje y corbata negros y un fondo de camisa blanca. Sin duda una vestimenta a la que nos tiene muy poco acostumbrados y que comunica valores como la tristeza y el duelo.

6- La manera de dar las respuestas recordaba a sus intervenciones en el Congreso de los Diputados, olvidando que no se encontraba en un debate político, sino en un juicio donde las contestación y zascas que  espetaba denostaban que su argumentación es excelente, pero estaba totalmente fuera de lugar.

7- En referencia a los demás partidos, éstos han preferido referirse al testigo con el cargo de presidente del Gobierno en el banquillo a hacerlo diciendo su nombre, ya que la imagen que se crea en la mente de los ciudadanos transmite negatividad en cuanto a la reputación de este cargo institucional, generando emociones de rechazo en la sociedad, llegando incluso a asociar la corrupción con los cargos públicos españoles, y por tanto, ayudando a mejorar la imagen de los otros candidatos y partidos de cara a una futuras elecciones.

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Por tanto, el protocolo hoy sin quererlo, también ha sido protagonista de un momento histórico, por su mala ejecución en beneficio de un testigo, que coincide ser el presidente del Gobierno español y dando pie a nuevas líneas de discusión entorno a su correcto uso o en el caso político, como mero servidor del agenda setting.

Siempre nos quedarán las banderas.