Jubileo de Diamante

En estos días, desde el 2 de junio al martes 5, estamos disfrutando de uno de los eventos especiales mas multitudinarios que hayamos podido ver hasta ahora, que unido a su historia, hace que la majestuosidad sea la característica principal. Me refiero a las celebraciones del 60 aniversario del reinado de Isabel II, soberana de Reino Unido.

La secuencia de todo el evento está dividido en diferentes actos, empezando en Derby de Epsom, donde una de las mayores aficiones de su majestad, la hípica, marcó el primer día de celebraciones.

El acto central se produjo a lo largo del domingo a mediodía; El espectacular desfile fluvial, amenizado con música de diversa índole y culminando con el himno “God save the Queen”.
Abría la comitiva el Spirit of Chartwell, un barco de recreo adaptado donde iba la Reina y su esposo el Duque de Edimburgo a la cabeza de la procesión en el Támesis, y que ha tenido como protagonistas, aparte de a la familia real y personas relevantes del terreno político, cultural y deportivo, a otras 20.000 personas que eran transportadas en hasta 1.000 diferentes tipos de barcos.


El recorrido total ha sido de 11 kilómetros con una duración de tres horas, y del que han podido disfrutar in situ aproximadamente un millón de personas.
Ni el mal tiempo en Londres ha podido con tan espectacular celebración.

Junto a las celebraciones oficiales, encontramos mas de 10.000 fiestas callejeras distribuidas por todo Reino Unido celebrando el “Jubileo de diamante”, donde la bandera, la monarquía y la cerveza son los puntos de unión de los asistentes a estas fiestas urbanas.

El lunes 4, la música se apoderó del país británico, gracias al concierto organizado frente al Palacio de Buckingham, y al que asistió la familia real británica y otras 10.000 personas agraciadas con una entrada.
Estos eventos especiales, también están sujetos a contratiempos, como el ingreso hospitalario del Duque de Edimburgo.
A las 22.30, la Reina Isabel II encendió el Faro Nacional del Buckingham Palace, para dar paso al encendido de otras balizas situadas por todo Reino Unido, hasta llegar a un total de 2012.

La finalización de los actos que se están celebrando en el país, terminarán hoy día 5 con la asistencia a una homilía en Sant Paul, un almuerzo en Westminster Hall y un desfile terrestre y aéreo, que terminará con un saludo de la soberana a su pueblo desde el balcón principal del Palacio de Buckingham.

Como todo evento especial, necesita de una preparación exhaustiva. En este caso, hay que recapitular hasta dos años para contemplar el comienzo de los preparativos de tan espectaculares celebraciones. Únicamente la procesión fluvial, ha supuesto un coste total de 14,8 millones de euros, recaudado a traves de donaciones privadas. El coste del despliegue de seguridad y rescate marítimo, han sido los únicos previstos en los presupuestos públicos.

Este conjunto de actos, sirven de antesala a la celebración de los Juegos Olímpicos, el otro gran evento que se celebrará este año en suelo británico.

Por tanto, y dejando de lado los pensamientos acerca de la recesión que sufre el país,el ambiente festivo es el factor común de todos los británicos en estos días, ya que se celebra uno de los mayores eventos históricamente hablando a nivel internacional y que a su vez, únicamente una nación tan protocolaria puede albergar, Reino Unido.

Graduación y Protocolo

Mayo, aprovechando el buen tiempo, la cercanía del verano, y la finalización del curso escolar, es un mes donde podemos seguir de cerca muchos eventos. Uno de los eventos que se llevan a cabo, son los actos de graduación,
Pero dentro de éstos, hay unos que mezclan el protocolo mas tradicional con la emoción de terminar una etapa de formación. Hablo de los actos de graduación universitarios.
Son actos solemnes que para aquellos que lo viven en primera persona, siempre serán un grato recuerdo.
Bajo mi punto de vista, las graduaciones universitarias, son la primera toma de contacto para los estudiantes con el uso del protocolo, aunque sea la facultad correspondiente quien lo organice, serán los alumnos los que se encargarán de su gestión y posterior ejecución.

Todos siguen una secuencia similar, comenzando por la entrada de los estudiantes de manera ordenada y ocupando los sitios anteriormente reservados en las primeras filas de la sala.

A continuación, se presentan a los componentes de la mesa que presidirán el acto, donde encontraremos un representante de la facultad, un responsable de estudios, y normalmente uno o dos padrinos de promoción, es decir, aquellos profesores que han marcado a los alumnos en sus estudios, y que quieren que esté presente en este acto tan especial para ellos.
Los discursos, en el orden que se establezcan con anterioridad, siguen a las presentaciones. Suelen hablar en primera posición los alumnos representantes de los graduandos, tras ellos los padrinos, después el representante docente del programa de estudios y para terminar el representante de la facultad.

Si hablamos del tiempo en hacer el discurso, normalmente, no debe exceder de los 10 minutos, pero como se suele decir, lo bueno si es breve, dos veces bueno. El tiempo también depende de la persona que realice el discurso; hay quien los prefiere cortos, otros mas largos con anécdotas, otros mas serios con notas sentimentales, etc… En definitiva,considero que debe contener las siguientes características: brevedad, agradecimiento y emotividad.

Tras esto, llega el momento central de los actos de graduación, la colocación de las becas, es decir, las bandas características del color característico de la carrera, que se colocan sobre los hombros, cayendo sobre el pecho, a los estudiantes.

Si hay algo singular en estos tipo de actos, aparte de la colocación de las becas, es el canto “Gaudeamus Igitur”, canción conmemorativa del acto e himno universitario por excelencia desde el siglo VXIII. Su canto, simboliza el final del acto de graduación.

Hay personas que aún consideran este protocolo universitario excesivo y rígido, donde no hay opción al cambio y se debe seguir al pie de la tradición universitaria. He de decir, que en los tiempos actuales, esa percepción es cada vez menor, ya que cada vez existe mayor maleabilidad en su celebración, donde se han puesto de moda los vídeos de despedida de los compañeros, tan emotivos como cómicos antes de los discursos o la proyección de fotografíes mientras se reparten las becas, los regalos de los padrinos e incluso entonar alguna sintonía que haya marcado los años compartidos de estudio.

Por tanto, es en estos actos donde el protocolo mas clásico, se deja llevar por la modernidad y la flexibilidad actual, convirtiéndolos en únicos, exclusivos y tolerantes para cada promoción graduada.

Aportación de los eventos a la sociedad

Hace algun tiempo, me hice la siguiente pregunta:
Sabemos que la celebración de eventos, tiene una finalidad económica como principal, pero, ¿qué otros objetivos cumple en la sociedad?

El término evento, en relación a lo colectivo, es un acto organizado en un determinado lugar en un momento único, dirigido a un público concreto.
Los eventos otorgan al municipio en la que se celebran e indirectamente a la población que vive en el, alicientes positivos y negativos, siempre dependiendo de la magnitud del mismo.
Debemos destacar siempre los positivos, sin dejar olvidados los negativos. Estos últimos hay que tenerlos en cuenta para que puedan ser paliados con anterioridad y no se cometan los mismos errores.

Si hablamos de los objetivos que los eventos aportan a la sociedad, podemos comenzar por el aumento de los beneficios monetarios de sus organizadores, el incremento económico es el principal.
Pero lo económico, va ligado a otros propósitos, ya que supone un extenso conocimiento del lugar en el que se celebra, y en consecuencia, implica un incremento de visitas turísticas para conocer la localidad tras la finalización del acto.

Otro objetivo que cumplen los eventos, es la interacción social, una influencia mutua entre individuos.
Consiguen que personas que en su vida diaria no hubiesen coincidido, se conozcan, entablen conversaciones sobre intereses comunes y lleguen a un trato cordial a corto y en algunos casos, a largo plazo.
Si pensamos por ejemplo, en un evento social-familiar, tiene como la unión de los miembros de la familia para un determinado acto, lo que conlleva una socialización intrínseca entre los componentes de la misma, y por tanto, la interacción social se vuelve a materializar.

Por último, podemos hablar de un objetivo de identidad por parte de los ciudadanos que viven en el municipio donde se realice el evento.
Los vecinos de esa localización, se sentirán identificados con ella, si el evento ha conseguido su fin, y comporta repercusión positiva. Se sentirán orgullosos de pertenecer al municipio que lo ha organizado.

Por tanto, observamos que los eventos ayudan y aportan soluciones a diferentes ámbitos sociales de nuestra vida cotidiana, están totalmente unidos a la sociedad, no se conciben los unos sin los otros e implican metas relacionadas con los ingresos economicos, el conocimiento, la interacción, la socialización y la identidad comunitaria.