Reglas fundamentales para organizar una comida de empresa

comida de empresa

Si está pensando en organizar o acudir a una comida o cena de empresa este artículo le interesa.

Las comidas empresariales sirven para promover las relaciones personales entre los empleados de una misma empresa o entre personas de diferentes compañías que tratan de llegar a un acuerdo. El fin de estos encuentros, más casuales que las frías reuniones de trabajo, es relajar el ambiente del ámbito laboral y conocerse un poco más dejando atrás las puertas de las oficinas.

En este caso, podemos encontrarnos ante dos tipos de situaciones: en la primera de ellas, deberíamos de organizar el encuentro, mientras que en la segunda, acudiríamos al evento como invitado. En ambos casos, debemos comportarnos de forma espontánea pero sin dejar atrás las pautas de protocolo para estas ocasiones.

Debemos seleccionar unos platos que no sean muy pesados y difíciles de comer e informarnos de las posibles intolerancias y alergias de los asistentes para evitar complicaciones de la salud y situaciones incómodas.

comida de empresaAl realizar la reserva se recomienda elegir una mesa redonda o cuadrada para facilitar la comunicación. Además, si organizamos una comida muy seria y con varios asistentes es aconsejable ubicar en la mesa varias tarjetas con el orden de los invitados ordenados según el protocolo. Sin embargo, en el caso de comidas más informales se puede prescindir de los tarjetones que indican el nombre de los asistentes.

“Llegar tarde no es una falta de tiempo sino una falta de respeto”. Es muy importante acudir a tiempo al evento a no ser que por causa de fuerza mayor no podamos evitar el retraso, en cuyo caso, se debe avisar del imprevisto ocurrido.

En cuanto al alcohol, sí, se puede beber, pero ojo con pasarse porque podemos dar una imagen que repercuta negativamente sobre nuestra carrera profesional.

Es de mala educación estar mirando el móvil y contestando al teléfono durante una comida. No obstante, si recibimos una llamada urgente podremos contestar.

Otra sugerencia para este tipo de encuentros es permanecer sentado hasta que se terminen los postres. Evita levantarte para ir a fumar, retocarte o para ir al baño constantemente, a excepción de aquellas ocasiones que por motivos médicos o de salud debamos de acudir al aseo.

Cuando llega la hora de pagar la cuenta, esta corre siempre a cargo del anfitrión o de la empresa que ha organizado el evento. Tras los postres, lo ideal es que el anfitrión acuda a la caja para abonar la factura evitando así situaciones incómodas con el resto de invitados.

En conclusión, las comidas de empresa son una de las formas que más utilizan las compañías para facilitar la comunicación y la interacción con directivos de otras empresas y con los propios empleados. Las comidas de negocios son una herramienta de “networking” tradicionales que funcionan muy bien para ampliar oportunidades de negocio.

 

Carola de la Rosa.

5 tips para cancelar un evento

¿Cómo debemos actuar en el caso de que debamos cancelar un evento?

En la siguiente infografía lo explicamos.

cancelar un evento

 

 

Accesibilidad activa y pasiva en eventos

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Llevar a cabo un evento supone tener en cuenta toda una serie de aspectos que nos ayuden a hablar de una organización completa y profesional dirigida a todos los públicos.

A dia de hoy, pensar en eventos es pensar de manera global  y poder ofrecer una experiencia que conlleve memorabilidad positiva tanto en asistentes como en organizadores.

Pero existe un aspecto que aun necesita de la concienciación del sector,el cual estando sensibilizado con el tema, demuestra que aun queda camino por recorrer: la responsabilidad social corporativa nos enseña la importancia de la integración, inclusión y accesibilidad en los eventos.

Pero nos gustaría hablar en este post de la accesibilidad en los eventos desde dos puntos de vista: activa y pasiva.

accessibility-1682903_1280La mas popular y de la que mas nos preocupamos es de la pasiva, que hace referencia a aquella que solo piensa en los asistentes al evento, en el foro, el público que disfrutará del evento, siendo lo mas común el contar con intérprete de signos y espacios habilitados para asistentes con movilidad reducida. Incluso las puertas y los baños accesibles cada vez son mas comunes en los lugares donde se celebran eventos.

Es común que cuando hablamos de accesibilidad, solo se hace mención a lo pasivo, a quienes asisten al evento, pero, ¿Qué ocurre con la otra parte humana de los eventos,es decir, con los ponentes? ¿Se tiene en cuenta si tienen alguna necesidad para hacer su experiencia positiva? A este tipo de accesibilidad, la denominamos activa, y es la gran olvidada incluso en esos eventos que se consideran para todo tipo de públicos.

Hay casos de haber contratado a un ponente con movilidad reducida y haber olvidado buscar un espacio con rampa para subir al escenario. En la misma situación, personas con discapacidad visual y no prever un método alternativo para disfrutar de un video por parte de la mesa presidencial, e incluso romper la presidencia y estética de una mesa presidencial situando a una persona en silla de ruedas en un lateral porque la mesa es mas pequeña y no cabe.

Multitud de ejemplos de como no ejercer la accesibilidad lo aporta este modelo, ya que estos casos por desgracia se repiten mas de lo que nos gustaría. Aunque el colectivo es respetuoso siempre y entiende determinadas situaciones, lo peor no queda ahí, sino en muchas ocasiones el sentimiento que genera en estos ponentes, desde un mayor nerviosismo hasta pensar que se le está ridiculizando, es negativo.

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El miedo a preguntar, el desconocimiento y los malentendidos son partes importantes a la hora de cometer estos errores. Por ello, desde Política y Protocolo recomendamos siempre contar con una persona experta en accesibilidad que nos asesore en estas cuestiones. En el mismo sentido, y como conclusión, se aconseja que al hablar de accesibilidad nos pongamos en todos los escenarios posibles, preguntemos sin miedo, ya que no es necesario obviar palabras por si pudiésemos herir a la otra persona, pero si hacerlo de manera asertiva.

En definitiva, adaptemos los espacios para todos persiguiendo la integración y normalización tanto de los actores pasivos, como de los activos en nuestros eventos.