Friday Free: cuando el dress code laboral rígido pierde valor

Durante el último mes hemos sido testigos de una serie de acontecimientos en el panorama internacional relacionados con la etiqueta en la empresa. Tras las declaraciones de Trump en las que exigía a sus empleadas que “se vistan como verdaderas mujeres”, el pasado martes tuvo lugar en Reino Unido un debate parlamentario sobre el uso de los tacones durante la jornada laboral.

El debate tuvo lugar porque Nicola Thorp, una antigua trabajadora de la empresa Price Waterhouse Cooper (PwC), fue despedida porque se negó a llevar tacones para ir a trabajar. Thorp inició una campaña de recogidas de firmas para que el Parlamento británico declare que las empresas no pueden obligar a sus trabajadoras a llevar zapatos de tacón, alegando que la utilización de este tipo de calzado puede perjudicar la salud de las trabajadoras.

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Si bien es cierto que deben existir pautas de etiqueta y vestimenta en la empresa para mejorar el progreso profesional, los directivos deben tener en cuenta la salud y la comodidad de los trabajadores a la hora de implementar un código de vestimenta.

En los últimos años muchas empresas han optado por implantar políticas de vestuario más flexibles, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. El surgimiento de las empresas lideradas por jóvenes emprendedores ha propiciado una revolución de la vestimenta en el mundo de los negocios. Lo ideal es que los códigos de vestuario se adapten y evolucionen, modernizándose pero ajustándose a la filosofía de la empresa.

Entre las ventajas de estas medidas, destaca el incremento de la productividad de los empleados y de la comunicación entre los diferentes niveles jerárquicos de la organización, como consecuencia del aumento de la comodidad. Asimismo, las políticas de vestuario más tolerantes permiten un contacto más cercano con el cliente, favoreciendo las relaciones y el contacto con el público.

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Esta tendencia ‘casual’ ha implantado en muchas organizaciones lo que se conoce como Friday Free, que consiste en que los empleados puedan vestir de manera informal todos los viernes.

No obstante, antes de establecer un código de vestimenta debemos estudiar cuáles serán las consecuencias del nuevo ‘dress code’ informal. Debemos de tener en cuenta que no podemos rebasar ciertos límites, ya que esto supondría un deterioro de la imagen corporativa de nuestra empresa.

En definitiva, el vestuario de cada trabajador dependerá en todo caso del tipo de empresa en la que trabaje. No es lo mismo trabajar un periódico que en un banco o en una tienda de dependiente.

Trump: presidente de EEUU

 

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El 20 de enero de 2017, pasará a la historia contemporánea como el día en el que Donald Trump pasó a ser el 45º Presidente de Estados Unidos. 

Una serie de actos enmarcarían el principal, que tuvo lugar a las 12.00 horas, momento en el que según la Constitución del país, el nuevo Presidente comenzaría su mandato y hora en punto en la que realizó el juramento.

Antes del momento clave, las celebraciones de este cambio de ciclo político comenzaron el día anterior. Una visita con su familia al monumento de Lincoln seguido de conciertos, fuegos artificiales de bienvenida y un discurso de agradecimiento, fueron los protagonistas de una velada política e histórica.

Ya el día 20, uno de los momentos mas esperados era el recibimiento de los Obama a la nueva pareja presidencial en la Casa Blanca antes de partir juntos hacia el Capitolio.

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Es tradición por parte de la primera dama entrante, llevar un regalo de cortesía a la saliente, aspecto que Melania Trump cumplió con una caja de Tiffanys, reconocible por el color turquesa de la marca de joyas.  Pero la sorpresa de todos fue ver como Michelle no sabia donde meter el regalo, actuando de manera nerviosa como si no lo esperara, cuando ella hizo lo mismo con su antecesora, que actuó con mayor naturalidad y sin romper el mensaje del momento.

En este link se pueden ver las diferencias.

Otro detalle a resaltar de este primer encuentro, fueron los dos besos con los que Obama saludó a Melania, demostrando el conocimiento de la tradición de saludo del país de origen de esta, quien a continuación al ir a saludar a su homónima, tuvo un momento que muchos reconocerán al no saber si dar la mano o dos besos. Tras unos segundos de confusión terminaron dándose dos besos, algo inusual en las costumbres norteamericanas pero que pone de manifiesto la importancia del protocolo y la etiqueta intercultural.

Por último, comentar que el detalle de que Trump no esperara a su mujer para subir las escaleras antes de saludar a Barack y Michelle Obama y hacerse la fotografía, me pareció un mal gesto por su parte.

Sobre la fotografía conjunta, hubo mas bien improvisación en cuanto a la colocación protocolaria, que si se siguió cuando los Trump acompañaron al helicóptero a los Obama tras el acto de toma de posesión.

Ya en la plataforma habilitada en el Capitolio para el juramento, tanto del Vicepresidente como del Presidente, conviene resaltar varios aspectos sobre su desarrollo, aprovechando esta infografía realizada por Javier Carnicer:

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En la imagen se observa como está perfectamente colocados a un lado las familias, a otro, los cargos políticos y antiguos Presidentes, los teleprompter realizando su labor y el tradicional atril desde el que dirigirse a la ciudadanía y al mundo.

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Posiblemente la lluvia deslució algunos momentos del evento,entre los chubasqueros y los paraguas, el presidente dando el discurso mientras llovía, al igual que distrajo la atención la aparición de varios militares en la plataforma cuando ya había comenzado Trump su discurso presidencial.

Sobre el discurso, creo que está todo dicho. Bajo mi punto de vista, fue un discurso muy plano, con mas toques de mitin electoral que de comienzo de mandato, donde el populismo y sus políticas mas polémicas tuvieron un espacio principal.

Es cierto que la solemnidad de los momentos, se intercaló con la espontaneidad de los Trump, como por ejemplo poder ver cómo Barron Trump juega con su sobrino justo detrás de su padre mientras éste firma la designación de algunos miembros de su gabinete de gobierno en la Sala Presidencial del Senado, en el Capitolio.

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Aspecto muy comentados fueron también la vestimenta de éstos; debido a la solemnidad y cumpliendo una etiqueta formal, Melania optó por un vestido color azul de Ralph Lauren, con un estilismo que nos recordaba mucho a Jaqueline Kennedy. Su marido, sin embargo, no sorprendió en este aspecto;  una corbata roja xxl a lo que ya nos tiene acostumbrados y un traje de chaqueta con un abrigo encima que no daba demasiada buena imagen.

Cabe resaltar el traspaso de poderes virtuales, abriendo las nuevas cuentas de redes sociales cuando terminó el juramento y web dos horas mas tarde, donde se han eliminado todas las páginas relativas a cambio climático y colectivos LGTB.

En definitiva, hemos sido testigos de un acto solemne, al que han acudido unas 900.000 personas, cifras muy bajas si comparamos con los números de tomas de posesión anteriores. Bien ejecutado, donde el protocolo ha estado presente en esencia, aunque con algún detalle que pulir.  Un ejemplo de evento oficial, donde aun con cierta improvisación, demostró la importancia de esta potente herramienta de comunicación.

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La importancia del protocolo en los eventos institucionales

A continuación copiamos el artículo que Diana Rubio escribió para la revista Beerderberg sobre la foto de familia de la VI Conferencia de Presidentes Autonómicos.

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El pasado martes, fuimos testigos de un evento oficial: la VI Conferencia de presidentes autonómicos. Este acto institucional de gran repercusión, no se celebraba desde el año 2012 y, a causa del contexto político que ha enmarcado esta reunión de mandatarios nacional, también ha estado servida de polémica. Debido a la importancia y solemnidad del mismo, este ha estado regido por varios aspectos protocolarios a nivel oficial, donde el comunicar un mensaje de unidad y respeto entre todos los actores principales ha sido objetivo principal de esta herramienta de comunicación.

Si existe una imagen con la que se recordará esta conferencia, es la foto oficial de familia que se tomó tras un café informal y antes de despedir al rey y comenzar con la primera sesión. Pero esta fotografía, deja entrever algunos elementos que podemos analizar desde el punto de vista protocolario y que han dado mucho que hablar; la simbología representada con las banderas, las instituciones ejecutivas representadas en sus máximos representantes, la etiqueta de los componentes de la fotografía y la escenografía de la misma.

Quieren transmitir fuerza y unión a través de una escenografía ceremoniosa, por lo que se ha optado por un escalón de moqueta roja para cuadrar y dar estética a la imagen. Lo que está claro, es que debían haber usado algo mas para poder tapar una alcantarilla  justo delante de la foto y que rompe lo que justo querían transmitir: armonía, también rota por las pegatinas que se utilizan para marcar donde debe ir colocado cada miembro de la foto, y por la toma de la fotografía, que no deja ver bien a los mandatarios situados en la segunda fila, pudiendo haber optado por colocarlos entre los huecos que hay entre los componentes de la primera fila y así salvar esta mala imagen.

Si hablamos de la simbología, detrás a modo de fondo y perfectamente colocadas se encuentran tanto la bandera española, que según la ley 39/1981 “ocupará un lugar preeminente y de máximo honor” por tanto estará en el centro de la imagen, como las de las comunidades y ciudades autónomas, colocadas en alternancia, comenzando por la derecha, y según el orden de antigüedad de la firma de su estatuto de autonomía. Este aspecto, hace que las banderas siguientes a la española sean justo la de las dos comunidades que no han estado representadas en este acto oficial.

En cuanto a la colocación de los presidentes y demás miembros, hay debate en el sector debido a los integrantes de la misma. Bajo mi punto de vista, si estamos hablando de una conferencia de presidentes, deberán de ser el del gobierno, sus homólogos autonómicos y en todo caso, la ministra encargada de administraciones públicas quienes deben estar en la fotografía.

Entiendo el papel en el centro del Jefe de Estado, al ser la primera que se celebra bajo su mandato y como miembro en cierto modo del ejecutivo nacional, pero la presencia del ministro de hacienda Cristóbal Montoro, a nivel protocolario en esta imagen, no tiene sentido, aun haciendo de Secretario de la reunión, según el reglamento interno de la Conferencia de Presidentes (aquí el reglamento).

Por último, la etiqueta ha hecho protagonistas a Soraya Saenz de Santamaría, por su atuendo combinado con guantes azules, y la corbata del Rey, símbolo tradicional de la monarquía desde tiempos de la II República, al ser de color verde y albergar las iniciales de “Viva El Rey de España”. Un elemento que ha podido pasar desapercibido pero que también es imagen, es la chapa conmemorativa del evento, una pieza de merchandising en toda regla  que se ha repartido entre los protagonistas del mismo y que la han portado a lo largo de toda su ejecución.

Fuente: http://beerderberg.es