Neoetiqueta política

Presentarse en una audiencia con el jefe de Estado sin corbata ha sido muy criticado, al igual que el hacerlo sin chaqueta, e incluso con una camisa arrugada, cuestión que roza mas la dejadez que la propia etiqueta.

La celebración del 12 de octubre sólo nos ha dado ejemplos una vez mas de como la etiqueta está cambiando a nivel político, dando lugar a una nueva etapa que podemos denominar “neoetiqueta”.

La etiqueta, definida como el comportamiento y vestimenta correctos según la situación en la que nos encontremos, ve como la tradición de utilizar complementos o los colores habituales de vestimenta se pierden en favor de la utilización de otras prendas o la preferencia por el no portar otras, siendo a nivel político donde mas evidente es y donde mas debate acerca de lo correcto o incorrecto.

Aunque haya un amplio abanico de la ciudadanía que prefiera políticos con chaqueta y corbata, lo cierto es que asistimos a como ésta va cambiando, al igual que la manera de hacer política y la continua transformación de la sociedad en sí misma.

He llegado a leer en medios que es un desprecio hacia el protocolo, lo que demuestra que quienes lo escriben no conocen esta disciplina, la cual, se caracteriza por su versalitidad y no por una rigidez impuesta.

La “neoetiqueta” atiende al cambio del relato político en España, donde encontramos nuevos actores y maneras de acercarse a la ciudadanía, lo que a su vez influencia la elección de la vestimenta de nuestros cargos institucionales y políticos.

¿Qué ocurre con las corbatas? El no uso de éstas suplen valores en los políticos como la cercanía, el civismo, la proximidad y el mensaje de que ciudadanía somos todos, rompiendo con esa estructura que la etiqueta política conllevaba hasta ahora. Cuestión totalmente aparte es la etiqueta elegida por las mujeres, que está mas predispuesta al cambio pero de la que se habla menos.

Los trajes de chaqueta  están pasando a nivel político por una crisis de identidad,  al asociarse con una imagen tradicional y a veces obsoleta, incluso con malas praxis como la corrupción, aspectos cuestionados que pueden llevar a una generalización que afecte a la reputación de los partidos e instituciones.

Eso si, estarán de acuerdo conmigo en que la asistencia como anfitrión o invitado de honor a un acto institucional, requiere de unos mínimos de etiqueta que vaya en consonancia con los demás protagonistas y así no reste protagonismo a la celebración del acto en sí.

Considero que la vestimenta, la coherencia y la ideología deben ir de la mano, sin olvidar que la etiqueta es una poderosa herramienta de comunicación y marketing y que su uso también puede venir condicionado por estos aspectos.

No estoy diciendo que debamos quemar los trajes de chaqueta (son una prenda que a día de hoy tienen mala reputación en política, pero esenciales para ceremonias y actos públicos o electorales),  sino que podamos optar según el evento y el contexto, por otros tipos de prendas considerados hasta ahora mas informales.

La propia sociedad comienza a utilizar para ir a trabajar polos, camisas de manga larga o pantalones chinos, artículos que dentro de la pirámide de la formalidad, se situarían mas en el centro.

En esta tendencia y volviendo a hacer referencia a lo visto ayer en el desfile del día de la Fiesta Nacional, hubo políticos y miembros de la Familia Real que usaron la bandera como parte del atuendo y etiqueta elegidos para estas celebraciones.

El uso de la bandera como patrón o como estampado abre un debate sobre el respeto a los símbolos patrios, el sentimiento de nación y la importancia de sentirse mas o menos español. ¿Debemos habituarnos al uso de la rojigualda como complemento de moda?

Nos guste mas o menos, el cambio en la etiqueta es una realidad que debemos tener presente y que según las tendencias, va a seguir transformándose.

Cambia la política, cambia el protocolo, cambia la etiqueta y su comunicación.

Dinamizando eventos políticos

A la hora de llevar a cabo un evento político, existen una serie de factores que coinciden con la organización de eventos de otra temática. Uno de esos factores son los dinamizadores.

Cabe recordar que al hacer referencia a político, no lo hago a lo institucional, sino al aspecto corporativo que tienen los partidos y los eventos que por tanto estos llevan a cabo como organizadores o anfitriones.

Si volvemos a dinamizador, esta palabra puede dar lugar a confusión al relacionarla únicamente con un maestro de ceremonias o persona que se encargue de dar vida al cronograma del evento, de cumplir tiempos y de hilar cada una de sus partes.

Pero los dinamizadores no sólo hacen referencia a esta persona o rol, sino a todos los otros aspectos que nos ayudan a hacer nuestro evento único, generando emociones en los asistentes, experiencias y consiguiendo la ansiada memorabilidad positiva al que todo evento bien organizado debe aspirar.

Pero este no es el único beneficio, podemos recordar que estimulan la transmisión de mensajes en los eventos, ofreciendo dinamismo y potenciando tanto la acción como la comunicación verbal, no verbal o ambas con su implementación.

Si continuamos desgranando este concepto, existe un amplio abanico en el que poder elegir lo mas acordes a nuestras necesidades, junto con los que a través de la innovación se van incorporando. Es indispensable tenerlos en cuenta desde el diseño del evento, ya que la utilización de unos u otros, también generará diferentes propósitos acordes a la estrategia marcada.

Por nombrar algunos, puedo referenciar la decoración y tematización del evento, que puede ir desde la escenografía hasta el uso de diferentes olores, la utilización de videomapping u otras técnicas similares que condensen el mensaje a transmitir o ayuden a recordar a un sponsor determinado, crear un storytelling que ir desgranando a través de un espectáculo, teatro, show, etc…e incluso la asistencia de celebrities o personajes públicos, que sirven como reclamo para hablar de creatividad única en los eventos que llevamos a cabo, siempre que su imagen beneficie al evento completo.

Si volvemos al terreno político, estos dinamizadores pueden soportar el peso principal del mensaje a transmitir a los públicos o electores, ya que también generan asociación de discursos, de imagen del político y de la propia ideología, provocando esas emociones necesarias tanto en los eventos como en la  propia política para hablar de consecución de resultados.

Y vosotros, ¿Habéis elegido ya los dinamizadores para vuestros eventos?

Vacaciones

Volvemos en septiembre!

The earth has musicfor those who listen.-2