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Micropolítica

“Los hechos son los hechos, pero la realidad es la percepción.”
Albert Einstein

Esta cita de Einstein, nos sirve para comenzar a realizar una pequeña reflexión sobre la percepción política ciudadana.

Esa percepción política ciudadana, depende de muchos factores y puede darse de diversas formas. Pero es en las formas unipersonales de ejercer política, donde existe un emisor para un solo receptor de manera directa, donde entra en su esfera mas personal. Es cuando hablamos de micropolítica.
Este término podemos definirlo en el ámbito político como aquello que comunicas en las distancias cortas, de tú a tú.
En la micropolítica, hay dos puntos importantes que influyen directamente en ella: la escucha activa, y la política de las emociones y los sentimientos.

Es haciendo escucha activa cuando se conoce de verdad lo que les preocupa a los ciudadanos.
La micropolítica va unida a esta habilidad, que consiste en escuchar a la otra persona, ya que es la mejor vía para enterarnos de sus preocupaciones, siempre que se escuche su mensaje con atención y se interprete correctamente.

Hay que apostar por conversar con el ciudadano cara a cara, donde él, exponga sus problemas, sus quejas y sugerencias, y que el candidato las reciba con la confianza que ello supone y proponga sus soluciones o alternativas. Es necesario crear un ambiente de reciprocidad entre el candidato y sus vecinos, donde el feedback o retroalimentación, nos enseñe su máxima esencia. Estamos hablando de llegar al punto en el que el candidato sea empático con sus conciudadanos, y donde se de cuenta de si lo que se expone en el programa electoral concuerda con lo que realmente necesita la sociedad.
En este punto, cuando se ha analizado si concuerdan problemas con soluciones, es donde entra en juego el segundo factor, la política de las emociones, importante en la percepción que se tiene del candidato.
Este componente dará el toque final a un correcto uso de la micropolítica, ya que gracias a él, se conseguirá limpiar la imagen pública del político, cambiarla o mejorarla.
Porque gracias a la naturaleza de la micropolítica, podemos palpar el carisma de un líder, su cercanía, sus ideas y sus propuestas de mejora.
Incluso los prejuicios creados alrededor de determinado político, pueden verse alterados.

Si extrapolamos la micropolítica al ámbito de las campañas electorales, bajo mi punto de vista, es la mas eficaz de las acciones que se pueden realizar, pero conlleva la condición de saber mantener su correcta utilización en las diferentes formas de comunicar que surgen despues: comunicación institucional, de partido, etc…
Siempre debe ser parte primordial en las estrategias políticas, por su eficacia y su bajo coste.
Porque los problemas ciudadanos, se rebajan cuando se perciben en esferas diferentes a su contexto, es con la micropolítica como podemos observar la verdadera magnitud de las contrariedades que realmente sufre la sociedad, y por tanto dar unas soluciones reales y concordantes con lo que los ciudadanos necesitan.
Gracias al uso de la micropolítica, conseguiremos dignificar la política.

Perversión política 2.0: ¿dignificar o desprestigiar?

Redes sociales y política, siempre han ido de la mano desde su integración a principios del siglo XXI. Se han complementado positivamente en muchos aspectos.
Pero es en los tiempos actuales, cuando esta interactuación entre políticos y comunicación 2.0, en especial entre representantes en instituciones de los ciudadanos de a pié con el mundo virtual, han supuesto un cambio en algunos aspectos hacia lo negativo, hacia mostrar los aspectos adversos de las actuaciones de unos y otros en sus respectivas tareas políticas.
En esta sociedad de la información, se dan casos cada vez mas numerosos de publicaciones en redes sociales, por parte de nuestros representantes a cualquier nivel, de ataques hacia otros políticos con los que comparten asiento en las instituciones públicas. Estos ataques, comienzan a estar documentados con vídeos y fotografías de las actuaciones que se realizan en nuestras corporaciones y organizaciones públicas, siendo en un porcentaje bastante alto, objeto de ataques perversos e incluso maquiavélicos hacia otros compañeros institucionales, con la finalidad de dejarles en mal lugar ante la opinión pública.

Hoy en día, es normal ver a nuestros políticos, utilizando las redes sociales para darse a conocer, contactar con otros políticos, con personas anónimas, en definitiva, humanizar y popularizar al usuario político.
Es cuando ese representante de la democracia se alía a la perversión cuando esa humanización que pretende conseguir en el mundo 2.0 se convierte en una cuestión animal, pasando de lo inteligente y lo amable que caracteriza a lo humano, a lo visceral e irracional de lo animal.
Están comenzando a utilizar la comunicación 2.0 como meras batallas de guerra, donde el ganador es aquel que tiene el atrevimiento a evaluar y crear un juicio paralelo en la sociedad sobre el vencido, siendo incluso víctimas de sus propias acusaciones y enjuiciamientos públicos virtuales.

Soy consciente de la libertad digital con la que actualmente contamos, y que la usamos para escribir lo que queremos, cuando queremos y como queremos. Esta libertad enumerada en muchos textos jurídicos, hace que nos realicemos la siguiente pregunta; dentro de la libertad digital que Internet y las redes sociales nos brindan, ¿Cual es el límite entre una política dignificada y otra desprestigiada?
Es cierto, que la realización de estas actuaciones, puede conllevar un conocimiento por parte de los ciudadanos mucho mas exhaustivo de los cometidos y actuaciones que se realizan en las instituciones públicas. Teniendo en cuenta la pregunta anterior, deberíamos ahora preguntarnos si esa información virtual y pública sobre la forma de hacer política es totalmente objetiva, o implica algo mas por parte de la persona que lo publica.

La reputación y prestigio de un político, se ve afectada desde el momento en el que piensa en la realización con fines dañinos de vídeos y fotografías durante los plenos, reuniones, comisiones y otras actividades políticas.
Cuando nuestros representantes se encuentran ejerciendo su trabajo como políticos, deben de dedicarse a que éste sea el mas completo, transparente y democrático posible, dejando de lado, la realización de vídeos o fotografías a los demás compañeros institucionales, para mas tarde mofarse de ellos en público.

¿Por qué se empeñan en ejercer una política dañina, en vez de una política democrática para los ciudadanos que les han dado su confianza con el fín de mejorar nuestro país?

¿Cómo vamos a conseguir dignificar la política, si los mismos que se dedican a ella, utilizan las nuevas tecnologías y las redes sociales, para desprestigiar a los partidos contrarios en las instituciones tanto a nivel local, autonómico y nacional?

Bajo mi punto de vista, esta mala práctica virtual, conlleva a percibir el trabajo político de manera distorsionada, sujeta a susceptibilidades que quitan toda objetividad a las decisiones que se toman en nuestras instituciones.

Pero si está mal visto el publicarlo, peor está por parte de los políticos y públicos afines el “clickear un me gusta” o compartirlo en sus muros, o “retwittear” una foto. Esta actuación es mas irrespetuosa aún que la anterior, ya que los que actúan así, dejan mucho que desear como profesionales, demostrando que la calidad política tiende cada vez mas a suspender que a arañar unas décimas para obtener un aprobado.

La calidad de nuestros políticos, comienza a ser cuestionable cuando se ven actuaciones de este tipo.
Después de esta reflexión, llego a la conclusión de que dedican su tiempo de trabajo para criticar, poner faltas a los demás y regocigarse con su público virtual de la hazaña nociva, en vez de para mejorar la calidad de vida de todos nosotros, que es para lo que se les dió legitimación en los diferentes procesos electorales.
Si realmente queremos una política de calidad, deberemos paliar estas actuaciones, mas características de la prensa rosa, que de una política española contemporánea de calidad.

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Ya que estamos cerca de la fecha de vuestra llegada, me gustaría haceros llegar cuales son los regalos, en forma de deseos, que me gustaría recibir el año que viene. Se que este año 2012, vais a tener mucho trabajo, porque la gente, cuando no está pasando por un buen momento, como ocurre actualmente, vive de la ilusión y de sueños por cumplir que os hacen llegar mediante cartas.

Para este nuevo año, deseo que las obras del metro de Granada terminen lo antes posible, ya que están haciendo perder a la ciudad muchos ingresos, y muchos nervios, porque el tiempo de cada uno, el tiempo que perdemos para poder atravesar nuestra ciudad en horas puntas, también vale.
Otro de mis deseos, es poder representar al distrito en el que resido, en las Juntas de Distrito, y ayudar a ver la ciudad lo mas bonita posible, donde todos los barrios cuenten por igual, y tengan las mismas condiciones en temas de limpieza, señalización, seguridad y convivencia. ¿Por qué cuentan mas unos barrios mas que otros? ¿Acaso no somos todos ciudadanos granadinos?
Tambien en esta carta me acuerdo de los granadinos menos favorecidos, por problemas de salud o por edad. Estos conciudadanos tienen derecho a unas ayudas tanto monetarias, como personales, entonces, ¿Por qué en vez de recortar en servicios sociales, tan necesarios en nuestra Granada, no recortan en viajes, sueldos de cargos públicos y puestos de confianza? La calidad de vida de las personas dependientes, depende directamente de estos servicios que ahora, en Granada, se ven rebajados.
Si seguimos hablando de servicios sociales, podemos también abordar la Sanidad, y el campus tecnológico de la salud, que se encuentra en situación de abandono. ¿Por qué no abren sus puertas para que podamos disfrutar de unas instalaciones mas modernas?
Y nuestra Granada, mi Granada, de la que tan orgullosa me siento, tiene características propias que son únicas y exclusivas de ella, y hacen que sea una ciudad mágica. No dejéis que construyan una torre de 25 plantas, y nos rompa una vista tan emblemática de la que se puede disfrutar actualmente, desde cualquiera de sus rincones.

No quiero abusar, queridos Reyes Magos, de vuestra confianza, y por eso, os pido mi último deseo:
Hay un 20% de población granadina, que no tiene trabajo, ni forma de sustento en estos momentos. Y lo peor, es que dentro de ese porcentaje, el grupo de población que menos trabajo tiene a su vez, somos los jóvenes.
Por último, os pido nos ayudéis a todos los jóvenes que actualmente no tenemos trabajo, a conseguir uno acorde a nuestra preparación, para poder seguir siendo un futuro para nuestra ciudad, y no una generación perdida.

Aquí terminan mis deseos, mis peticiones para el año 2012. Para que Granada, siga siendo la ciudad mas carismática conocida, y todos sus ciudadanos, vivan bajo las mismas condiciones.
Os dejaré como siempre, la leche y los polvorones junto al cubo de agua para los camellos, y algunos caramelos para los pajes.
Sin más, me despido de ustedes, esperando consigan que mis palabras sean escuchadas, y se cumpla alguna de mis peticiones para el año 2012.