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Visitas políticas

Esta semana va a ser recordada como una de las mas difíciles en España, donde los incendios en las comunidades de Galicia, Asturias y Castilla y León han conmocionado a la sociedad. Es en estos momentos cuando los representantes políticos realizan visitas a las zonas donde se ha sucedido parte de ésta catástrofe, con el fin de conocer de primera mano como está evolucionando y poder estar con las víctimas, compartiendo estos angustiosos momentos.

El desplazamiento de los cargos públicos de las zonas afectadas es algo habitual, ya que son ellos los que gestionan las cuestiones relativas a posibles ayudas, recursos humanos y políticas que pueden ser determinantes para acabar con esta situación.

En este delicado contexto, la coherencia y la sensibilidad son dos valores al alza, y el pensar que un político puede hacer algún tipo de precampaña para su conocimiento, mejorar su imagen y reputación son cuestiones que no deberían ser protagonistas.

Esta discusión es una de las que se han desatado al ver las fotografías de Pedro Sánchez, últimamente muy criticado por cuestiones relacionadas con la política,  en la visita a Galicia para conocer de primera mano la magnitud de los incendios y solidarizarse con los ciudadanos que los han sufrido.

Posiblemente no fue culpa suya, pero si de su equipo el permitir esta imagen que lejos de desprender empatía, lo que hace es acercarse a un paseo electoral en toda regla, sin olvidar que los ciudadanos, al sentirse utilizados, pueden cambiar su voto o cambiar la percepción de este personaje político como es el Secretario General de los socialistas españoles.

Pero no es la único ejemplo, pero si el mas reciente. Hay otros personajes políticos públicos que pueden enviar un mensaje nada positivo con estas visitas, por querer ser protagonistas de situaciones y hacer por buscar la llamada “foto política” que les catapulte a los primeros puestos en las encuestas de valoración de líderes, sin pensar en que pueden ser perjudiciales para su imagen.

Hay que tener un poco de sensatez para eludir estos escenarios que quedan plasmados en las cámaras y retinas, ya que aun con buen propósito, es contraproducente lo que comunica y proyecta, produciendo perjuicios nocivos para la salud de la política.