Entradas

6 años de Política y Protocolo

Hoy 4 de enero, ¡Cumplimos 6 años! No imaginábamos que el primer post escrito titulado Carta a los Reyes Magos, iba a ser el comienzo de un proyecto tan emocionante y lleno de retos.

6 años, 2192 días en los que nos ha dado tiempo a multitud de cosas:

  • 300 post
  • 5 premios internacionales
  • 5000 seguidores
  • 200.000 visitas
  • 96.000 visitantes

Incluso este blog ha dado nombre a una nueva empresa dedicada a la consultoría política e institucional, con la cual hemos participado en conferencias, eventos, campañas electorales y asesorado a ayuntamientos y cargos públicos en comunicación, imagen pública y etiqueta.

Esperamos seguir contando con vuestro apoyo y cariño.

Estamos a vuestra entera disposición

¡Por muchos más!

 

Reglas fundamentales para organizar una comida de empresa

comida de empresa

Si está pensando en organizar o acudir a una comida o cena de empresa este artículo le interesa.

Las comidas empresariales sirven para promover las relaciones personales entre los empleados de una misma empresa o entre personas de diferentes compañías que tratan de llegar a un acuerdo. El fin de estos encuentros, más casuales que las frías reuniones de trabajo, es relajar el ambiente del ámbito laboral y conocerse un poco más dejando atrás las puertas de las oficinas.

En este caso, podemos encontrarnos ante dos tipos de situaciones: en la primera de ellas, deberíamos de organizar el encuentro, mientras que en la segunda, acudiríamos al evento como invitado. En ambos casos, debemos comportarnos de forma espontánea pero sin dejar atrás las pautas de protocolo para estas ocasiones.

Debemos seleccionar unos platos que no sean muy pesados y difíciles de comer e informarnos de las posibles intolerancias y alergias de los asistentes para evitar complicaciones de la salud y situaciones incómodas.

comida de empresaAl realizar la reserva se recomienda elegir una mesa redonda o cuadrada para facilitar la comunicación. Además, si organizamos una comida muy seria y con varios asistentes es aconsejable ubicar en la mesa varias tarjetas con el orden de los invitados ordenados según el protocolo. Sin embargo, en el caso de comidas más informales se puede prescindir de los tarjetones que indican el nombre de los asistentes.

“Llegar tarde no es una falta de tiempo sino una falta de respeto”. Es muy importante acudir a tiempo al evento a no ser que por causa de fuerza mayor no podamos evitar el retraso, en cuyo caso, se debe avisar del imprevisto ocurrido.

En cuanto al alcohol, sí, se puede beber, pero ojo con pasarse porque podemos dar una imagen que repercuta negativamente sobre nuestra carrera profesional.

Es de mala educación estar mirando el móvil y contestando al teléfono durante una comida. No obstante, si recibimos una llamada urgente podremos contestar.

Otra sugerencia para este tipo de encuentros es permanecer sentado hasta que se terminen los postres. Evita levantarte para ir a fumar, retocarte o para ir al baño constantemente, a excepción de aquellas ocasiones que por motivos médicos o de salud debamos de acudir al aseo.

Cuando llega la hora de pagar la cuenta, esta corre siempre a cargo del anfitrión o de la empresa que ha organizado el evento. Tras los postres, lo ideal es que el anfitrión acuda a la caja para abonar la factura evitando así situaciones incómodas con el resto de invitados.

En conclusión, las comidas de empresa son una de las formas que más utilizan las compañías para facilitar la comunicación y la interacción con directivos de otras empresas y con los propios empleados. Las comidas de negocios son una herramienta de “networking” tradicionales que funcionan muy bien para ampliar oportunidades de negocio.

 

Carola de la Rosa.

Friday Free: cuando el dress code laboral rígido pierde valor

Durante el último mes hemos sido testigos de una serie de acontecimientos en el panorama internacional relacionados con la etiqueta en la empresa. Tras las declaraciones de Trump en las que exigía a sus empleadas que “se vistan como verdaderas mujeres”, el pasado martes tuvo lugar en Reino Unido un debate parlamentario sobre el uso de los tacones durante la jornada laboral.

El debate tuvo lugar porque Nicola Thorp, una antigua trabajadora de la empresa Price Waterhouse Cooper (PwC), fue despedida porque se negó a llevar tacones para ir a trabajar. Thorp inició una campaña de recogidas de firmas para que el Parlamento británico declare que las empresas no pueden obligar a sus trabajadoras a llevar zapatos de tacón, alegando que la utilización de este tipo de calzado puede perjudicar la salud de las trabajadoras.

Nicola-Thorp UK tacones

Si bien es cierto que deben existir pautas de etiqueta y vestimenta en la empresa para mejorar el progreso profesional, los directivos deben tener en cuenta la salud y la comodidad de los trabajadores a la hora de implementar un código de vestimenta.

En los últimos años muchas empresas han optado por implantar políticas de vestuario más flexibles, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. El surgimiento de las empresas lideradas por jóvenes emprendedores ha propiciado una revolución de la vestimenta en el mundo de los negocios. Lo ideal es que los códigos de vestuario se adapten y evolucionen, modernizándose pero ajustándose a la filosofía de la empresa.

Entre las ventajas de estas medidas, destaca el incremento de la productividad de los empleados y de la comunicación entre los diferentes niveles jerárquicos de la organización, como consecuencia del aumento de la comodidad. Asimismo, las políticas de vestuario más tolerantes permiten un contacto más cercano con el cliente, favoreciendo las relaciones y el contacto con el público.

zapatoscalle111

Esta tendencia ‘casual’ ha implantado en muchas organizaciones lo que se conoce como Friday Free, que consiste en que los empleados puedan vestir de manera informal todos los viernes.

No obstante, antes de establecer un código de vestimenta debemos estudiar cuáles serán las consecuencias del nuevo ‘dress code’ informal. Debemos de tener en cuenta que no podemos rebasar ciertos límites, ya que esto supondría un deterioro de la imagen corporativa de nuestra empresa.

En definitiva, el vestuario de cada trabajador dependerá en todo caso del tipo de empresa en la que trabaje. No es lo mismo trabajar un periódico que en un banco o en una tienda de dependiente.