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Obama en Arabia Saudí; Protocolo, el velo invisible y otras anécdotas.

Barack Obama, Salman bin Abdul Aziz

Esta semana  Arabia Saudí ha dado mucho que hablar este país del medio oriente,  debido a los acontecimientos que se están produciendo debido al fallecimiento del Rey Abdullah (Abdalá) y la proclamación de su sucesor, el Rey Salman.

Pero si por algo ha sido noticia, ha sido por la visita del presidente norteamericano a Riad, la capital del reino saudita para mostrar sus condolencias por la pérdida del que ha sido uno de los reyes más carismáticos para su población.

Comenzaré exponiendo que la visita, se realizó fuera de los 3 días de luto que en este país se decretaron, a diferencia de los 40 que en otros países árabes – musulmanes son tradición.

Por ello, y aunque mostrar sus respetos son una excusa,  podríamos calificar la misma de visita de estado, y ya, si hablamos de quienes componían la comitiva, junto con los honores con los que les recibieron en el aeropuerto, unido a la bienvenida a pie de pista por el propio Rey del país, las dudas se despejan.

Minutos más tarde tuvo lugar una anécdota de la que muy poco se ha hablado fuera de Arabia Saudí, la bienvenida se realizó poco antes de la hora del Asr, el rezo de mediodía, por lo que en el momento en el que fue el momento de rezar,  el Rey saudí se disculpo con el presidente norteamericano para proceder a ello, dejando a éste esperando su vuelta.

En este contexto, el tema que ha causado mayor controversia ha sido la presencia de Michelle Obama con la comitiva que acompañaba a su marido, sin el popular velo que las mujeres llevan en este país.

En Arabia Saudí, y en Riad concretamente, el uso del velo no es obligatorio para mujeres extranjeras no musulmanas, siempre que no vayas a visitar una mezquita, lugares sagrados para los musulmanes o que la policía religiosa que aquí existe, en los lugares más emblemáticos de la ciudad, te sugiera que te lo pongas. Cuestión aparte es la abaya, que como generalmente se piensa, no son solo negras lisas, las hay con multitud de adornos y colores.

Lo primero que me gustaría resaltar es que el debate surgido fuera de Arabia Saudí no se puede comparar con el que a nivel internacional se ha creado. Como apunta Ángeles Espinosa, en un país en el que se generan 150 millones de tuits al mes, 1500 tuits son una mera anécdota.

Si nos ceñimos a este caso, al echar la vista atrás, vemos que hay precedentes  en los que tampoco se ha utilizado la vestimenta tradicional saudí.

He leído ríos de tinta aplaudiendo la postura de no vestir abaya y velo y de formar parte de un mensaje oculto de primacía, cuestión que considero más simple de lo que realmente se piensa.

La opinión general en Riad sobre este asunto argumenta  que si su propósito principal era dar las condolencias, el negro era el color más adecuado, como la intérprete y otras mujeres que había en la comitiva eligieron correctamente.

Barack Obama, Salman bin Abdul Aziz, Michelle Obama

Otro aspecto mítico es que los hombres no pueden tocar a las mujeres.  Hay matices que las generalizaciones no contemplan;  Lo que no se considera oportuno es abrazar, besar, pero estrechar  la mano y más si es un contexto de negocios, relaciones internacionales o política.

También quiero aprovechar estas líneas para corroborar que el video en el que aparece la imagen de Flotus (First Lady of the United States) pixelada, cuya autoría han asignado a la televisión saudí, no es más que una muestra de los errores informativos y los fakes que circulan en Internet.

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Al igual que titulares como el de vanitatis u otros medios, que demuestran como desconocimiento y los estereotipos son una lacra en la veracidad informativa.

Quiero terminar no sin antes recordar que esta visita de estado, es la primera que el nuevo Rey recibe, y que la permanencia y posición de Michelle en el estrecha manos en palacio, entre su marido y Salman, significa mucho cuando existe  toda una estructura paralela  en la Corte  para mujeres, liderada por la Princesa Nouf bin Abdulaziz ,y más aún si ella no tiene una posición política en el gobierno americano como si la tenían las secretarias de estado que visitaron el país con anterioridad.

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Por ello, y aunque en un primer momento pudiera mostrar mi indignación hacia lo que considero una falta de respeto no con el Rey sino con la cultura y las mujeres que habitan aquí tomando el protocolo como excusa, creo que el que no utilizara el velo o la abaya es más sencillo de lo que se ha hablado estos días.

Saudi Arabia's King Abdullah meets U.S. Secretary of State Hillary Clinton at the Royal Palace in Riyadh

 

Hay antecedentes que demuestran que en cuestiones políticas que mezclan posiciones de liderazgo internacionales femeninas la benevolencia toma protagonismo, demostrando que la actitud rígida que muchos consideran tónica habitual, da paso a formas de actuar flexibles, que en definitiva afectan de manera positiva y que son provechosas para las relaciones internacionales.

Demos a las cosas la importancia que tienen siempre desde el conocimiento y el contexto en el que se encuentran.

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El chicle de la discordia

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El chicle, conocido antiguamente como resina o savia de determinados árboles, pasa actualmente a ser un compuesto químico, una goma  masticable  de sabores para todos los gustos.

El mascar chicle tiene partidarios y detractores, algunos beneficios para la salud, como la reducción del estrés, la ansiedad e incluso la estimulación de la memoria, y perjuicios debido a que pueden provocar caries, dolor en la mandíbula y problemas  intestinales entre otros.

Su uso normalmente viene asociado a la consecución de un aliento fresco, eliminar un mal sabor de boca  o saciar el apetito.

Comer chicle, es bastante común pero, ¿Es correcto comer chicle durante un evento?

Si se divisa a algún invitado en un evento masticando chicle, lo primero que se suele pensar es en la desconsideración y la repugnancia que provoca.  El mensaje que una persona comiendo chicle trasmite, pasa por el nerviosismo, la dejadez e incluso el aburrimiento, sin mencionar los posibles ruidos o maneras de mascar el chicle, lo que causará el desagrado de los presentes.

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A su vez, será correcto dependiendo del tipo de evento en el que nos encontremos. Una cosa es estar comiendo chicle en un evento y otro estar en un evento donde los chicles son los protagonistas o forman parte del mismo.

Otra opción por la que el chicle puede aparecer,  es que alguno de los intervinientes lo masque antes  de su intervención. Ante ello, siempre es preferible un caramelo que un chicle, ya que la la imagen de utilizar el primero no es la misma que la dada por la goma de mascar. Eso si, deberá asegurarse de deshacerse de caramelo o chicle antes de intervenir o hablar con otros invitados.

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Pero,  ¿Que ocurriría si uno de los invitados de honor a un evento oficial  mascara chicle y fuera el absoluto protagonista del mismo, por encima de la celebración? Eso mismo ocurrió con la figura de Obama en el aniversario de la II Guerra Mundial. Su acción, posiblemente derivada de un descuido o de la ansiedad, dio una imagen nefasta e irrespetuosa hacia los demás a invitados.

El respeto no entiende de chicles. Por ello, se debe tener cuidado con el consumo de chicles, y olvidarnos de mascarlo en un evento, reunión profesional o personal. Practiquemos la consideración que queremos que los demás, tengan con nosotros.

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Todos quieren ser Obama

Desde hace 4 años, existe una figura política que debido a su perfil personal, profesional y lo que ha conseguido en un país como Estados Unidos, todos quieren imitar de alguna manera. Hablo de Barack Obama.

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Autores como Mancini en los años 90 ya argumentaba sobre la americanización, la utilización de estrategias y técnicas utilizadas en campañas electorales americanas, la peculiaridad la encontramos ahora en en una subtendencia surgida a raíz de la americanización, donde la imitación estratégica pasa a un segundo plano y dan mayor importancia a la personalización de los candidatos, su caracterización “a lo Obama”, ha llegado la Obamización.

¿Por qué todos quieren ser Obamas? Por ser un líder político que aglutina diversas características que influyen en crear una imagen política positiva a todos los niveles.

  • Sabe trabajar en equipo, respetando los consejos que le son dados por los especialistas que le rodean, donde cada uno sabe el lugar que le corresponde.
  • Se muestra cercano, y ha dado lugar a que se conozca su lado mas humano, ya que los políticos, aunque algunos lo cuestionen, también sienten emociones y tienen puntos débiles emocionales.
  • Es carismático y transmite confianza y tranquilidad, singularidades necesarias en los líderes políticos y su capacidad de oratoria es abrumadora, es con ella, con la que consigue mover masas,unir a la población en torno a una propuesta o votación.

Tras esta enumeración de características, de manera general considero que son imprescindibles a la hora de ponerse al frente de un partido político, son singularidades, innatas o aprendidas, que ayudan en la consecución final de obtener representación en las instituciones.

Si observamos el panorama español, muchas han sido las referencias indirectas en campañas electorales al presidente norteamericano; fotografías, alusiones en discursos, escenografías, vestimentas y un extenso etcétera contienen influencias del presidente norteamericano.

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Pero, ¿ hasta qué punto se pueden copiar las estrategias de campaña, el no aportar nada nuevo y basarse en técnicas utilizadas en otros países? Es importante recordar que los sistemas políticos son diferentes y que por tanto, la misma campaña no tiene por qué funcionar en todas partes, ¿Por qué se empeñan en ser imitadores de Obama y no intentan ser genuinos? ¿Somos demasiado cómodos como para colaborar en la creación de nuevas imágenes de líderes, que preferimos el copiar y pegar?¿ y el esfuerzo de los líderes españoles por ser como él, tanto tienen que perder?

La teoría del espejo en comunicación podríamos ampliarlo también a la comunicación política; donde vemos fieles reflejos del inquilino de la Casa Blanca y de sus prácticas. Espejo de imagen y semejanza que anula la genuinidad y la creatividad de algunos representantes, aconsejados o no por sus asesores, ya que se limitan a tomar como propias ideas que funcionan. En definitiva, todos quieren ser Obamas.

Obama.Reuters