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Protocolo Político

El protocolo siempre se han relacionado con el saber estar, cómo poner la mesa y cómo vestir correctamente, en definitiva, con prácticas habituales de personas con un alto nivel adquisitivo. Realmente, esta clase alta es la que le dió la popularidad al término y a su ejecución, llegando a considerarlo una práctica anticuada, anclada en las jerarquías sociales, sin dar cabida a pensar que realmente es una disciplina que va mucho mas allá. El protocolo no sólo se refiere a normas de conducta y vestimenta, también conlleva implícita una normativa sobre cómo organizar los actos, los pasos a seguir para su correcto desarrollo. En la receta del protocolo no pueden faltar cucharadas de educación, cortesía y respeto, unidas a tradición y cultura. Son conceptos que ayudan a conocerlo mas al detalle.

¿Existe un protocolo político?

Bajo mi punto de vista, van de la mano. A día de hoy, el protocolo no existiría a los ojos de la sociedad sin los políticos.

No es lo mismo transmitir a la sociedad la imagen de una institución fuerte y consistente en el transcurso de los actos, que una débil y desordenada. Hay que saber utilizar el protocolo en nuestro beneficio y en el de la propia imagen de la institución o del representante político para el que se realicen las tareas protocolarias. Tambien es acertado considerar al protocolo como herramienta de la comunicación política, tendiendo a una difusión positiva si se siguen las pautas predeterminadas y se tiene una estrategia de comunicación y publicidad acertada.
En esa perfección protocolaria, siempre queda un espacio para adaptarlo a cada persona, a cada organismo, a cada político. No se deben dejar entrever dicotomías negativas, todo debe ir en consonancia. Incluso podemos compararlo con el director de una orquesta que sabe cuando deben entrar en acción los instrumentos. El protocolo es igual.

Para seguir consolidando la disciplina y no trasmitir una imagen desfasada, se va adaptando a los nuevos tiempos, va cambiando progresivamente para ser mas moderno e incluir preceptos que hace años resultarían imposibles.
La percepción del ciudadano respecto al protocolo utilizado en los actos políticos, ayuda a transmitir una mejor imagen del mismo, junto con la estabilidad y la modernidad.

En conclusión, hay muchas opiniones sobre el protocolo que se encuentran ancladas entre si es necesario o se puede prescindir de él. A aquellos que piensan que son prácticas obsoletas, les invitaría a utilizarlo, y verían como simplifica el trabajo y los incidentes provocados por los aires de grandeza y superioridad de determinados representantes.

Minorías corruptas

Nuestra clase política, tiene una característica nueva, una nueva realidad social; ser la tercera preocupación de los ciudadanos en cuanto a temas de corrupción que se van conociendo.
Debido a los acontecimientos de estos últimos tiempos en nuestro país, donde raro es el día en el que no se conozcan nuevos casos de corrupción en nuestras esferas políticas, veo necesario hacernos las siguientes preguntas: ¿Por qué una minoría aprovecha el poder otorgado por una mayoría para lucro propio? ¿No debería ser esa mayoría la que realmente gobernase, siendo esa minoría su representante en las instituciones, y la que actúe pensando en la colectividad y no en lo individual?
Hay que recordar que quienes les dan el poder que mas tarde corrompen, somos los ciudadanos de a pie, aquellos que nos sentimos identificados con sus propuestas y compromisos, aquellos que depositamos nuestra confianza en unos gobernantes a los que sentimos afines y resolutivos.
Y cual es nuestra gran sorpresa al descubrir que han utilizado esa confianza para hurtar, mentir y para un lucro propio en vez de pensar en un beneficio social, demostrando un egoísmo cada vez mas evidente.

Si hablamos de comunicación política, vemos que la están transmitiendo mal, tanto a nivel institucional, como a nivel político, ya que provoca una generalización social sobre los malos haceres de los representantes, cuando realmente, son una minoría, los que se lucran personalmente con el dinero de todos.
Utilizan una posición de mando en los niveles institucionales, otorgado gracias a los ciudadanos, para aumentar su patrimonio personal con actividades poco recomendables, lo que hace que el prestigio y la forma de trabajar de la institución a la cual representan, pierda confianza de cara a los ciudadanos, al igual que el partido al que pertenezca.

Aquí juegan un papel muy importante los medios de comunicación. Aún siguiendo líneas editoriales muy diversas y escribiendo a favor de un color político u otro, son ayudantes del sistema democrático, contribuyendo a la transparencia y a una mejor calidad informativa de la sociedad, ya que son la voz crítica y reflexiva, los intermediarios entre los gobernantes y los ciudadanos.
Añadir que las redes sociales en todo este entramado de mayorías representadas y minorías representantes, tambien están siendo clave a la hora de conocer de primera mano, como herramientas de participación y debate, las actividades realizadas por los políticos.

Por tanto, vamos a utilizar los medios que tenemos a nuestra disposición para conocer, debatir, hablar y denunciar con pruebas aquellos comportamientos que no son dignos de la democracia y mucho menos de la representación que merecemos.