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Desvirtualización del protocolo

gettyimages940592724-db9ab9c2d87d1415f65f663dc45e4743-1200x600Estos días donde el denominado “choque de reinas” ha colapsado los medios de comunicación y traspasado fronteras, hemos podido ver como todo el mundo sabe y habla del protocolo.

Este término entre otras cosas, ayuda a transmitir una imagen en medios aplicando una serie de técnicas y procedimientos, con el fin de conseguir un posicionamiento estratégico por parte de la empresa, institución o las personas que forman parte de ellas. Sin embargo, vemos que lo que vende es la incorrección, es decir,  todo lo contrario de lo que hacemos, quedando demostrado uno de los problemas que la profesión tiene: su desvirtualización.

La profesión de técnico en protocolo ha salido a la opinión publica, demostrando que su conocimiento se tergiversa o malentiende una vez mas, lo que da como resultado una interpretación totalmente errónea que también se complementa con la asociación de valores y términos que poco o nada tienen que ver con esta disciplina actualmente.

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Uno de los aspectos con los que mas problema veo es que tomamos visibilidad sólo para preguntar por momentos puntuales que suceden en Casas Reales o donde miembros de estas instituciones asisten, como si esta disciplina fuera tan encorsetada que solo ellos pueden ostentarla y deben cumplir con las normas a rajatabla cuando ha quedado demostrado que el protocolo va mucho mas allá y que nos afecta directamente a todos.

El protocolo sale a la luz a raíz de la critica y lo que se sale de lo denominado “políticamente correcto”. No es el comentar por qué una reina puede hacer un mal gesto pero si es cierto que esto nos ha  vuelto a poner en una casilla de salida mediática, aunque haya que hacer mucho aun.

No nos quedemos con precedencia y presidencia, veamos mas allá. Cabe decir que a nivel institucional existen normativas, a nivel social tradiciones, y a nivel de comunicación, supone hablar de elementos estratégicos que afectan a la imagen. Estos tres perfiles, forman parte del protocolo y su correcta implementación.

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Surgen nuevas herramientas, nuevos espacios y nuevas formas de colocación y vestimenta que denotan cómo el protocolo es imagen, es normativa, es tradición, es comunicación y también es estrategia, pero se desvirtúa cuando solo interesa lo real, lo monárquico y se asocia únicamente a esto.

Bajo mi punto de vista, es necesario crear y diseñar campañas de promoción y visibilidad en el sentido correcto, donde no valga echar la culpa a los medios o a la sociedad, como si fuéramos unos incomprendidos. Situaciones que dependen de nosotros y son para nosotros, una profesión que se debe defender en todo su conjunto.

Mamá, quiero ser político

Desde muy temprana edad, se nos ha inculcado la idea de que una buena formación, abriría las puertas del mundo laboral.
Tras esta concepción, cada uno comienza a pensar en su futuro profesional; algunos piensan en ser médicos, profesores, policías…..y luego encontramos la extraña acepción de querer ser político.

¿Qué hay que estudiar pasa ser político? ¿Es realmente una profesión?
A esta última pregunta responderemos que sí porque supone ejercer una actividad como medio de vida, y ser político cumple esta definición.

Según nuestras leyes, para dedicarse a la política profesionalmente, basta con tener nacionalidad española y haber cumplido los 18 años de edad. Lo que da a entender que para ser político, no hace falta estudiar.
Si leemos los currículums de los cargos electos, vemos que existe un porcentaje alto, con una formación básica o muy básica.
Aquí considero que radica el primer error de nuestra casta política; la escasa relación existente entre formación y profesión.

Entiendo que en los municipios de tamaño medio y micromunicipios, la formación pasa a un segundo plano en favor de los conocimientos que se tienen de la localidad en sí, de sus vecinos, de sus problemas, sus dificultades y sus puntos fuertes. Pero no se puede negar, que si formación y “ conocimiento local ” van unidos, se trabajará de una manera mas eficiente y podrán llevar a cabo acciones fundadas en el conocimiento global que tienen, donde los errores serán mínimos y la gestión integral mucho mas eficaz.

¿Pero qué pasa con los estudios de los políticos que se encuentran de representantes en instituciones nacionales e incluso dentro del propio gobierno nacional? Existen políticos que no saben interpretar los importantes datos económicos, ni saben leer leyes, ni siquiera el BOE. Lo que no es de recibo es no predicar con el ejemplo.
Bajo mi punto de vista, es necesario que personas que se encargan de tareas de tal responsabilidad, tengan unos conocimientos sobresalientes en los asuntos que les pueden competer; un ministro de justicia, deberá tener formación afín, igual que un ministro de fomento o un diputado autonómico.

Pero el asunto docente tambien conlleva la siguiente situación; Se consigue representación después de unas elecciones y los nuevos cargos se hacen esa pregunta que todos nos hacemos cuando terminamos nuestros estudios y que también entra en el vocabulario y en las dudas existenciales de los representantes; ¿Y ahora qué?
En los políticos que acceden a ser representantes hay un desconocimiento general de los pasos a seguir tras la obtención de un cargo político, y las tareas que supone este nuevo empleo.

El tiempo de aprendizaje de las labores que supone su trabajo, supone una media de 8 meses, tiempo en el que se sufre un desgaste a grandes velocidades. Es en esos meses donde realmente el político se plantea su profesión, y tras el que sabremos si es un buen representante o lo es del montón. Entonces, ¿ por qué no se forma a los posibles representantes antes de elecciones para que no exista ese desgaste y podamos hablar de una representación eficiente desde el principio? La creación de cursos de formación específicos para estos futuros representantes de la ciudadanía, les daría una mayor seguridad a la hora de ejercer su cargo y por tanto una creciente calidad profesional.

En conclusión, no solo basta con el aprendizaje del día a día que supone ser política, el tener estudios acordes al trabajo a realizar es vital. La profesión política deberían ostentarla personas polivalentes, con idiomas, expertas en la disciplina que hayan estudiado en la Universidad, tener una buena memoria y una estupenda capacidad de compresión y oratoria. ¿Encontramos estas características en los políticos españoles?