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Debates y Protocolo Político

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Hoy, muchos son los expertos, profesionales y medios de comunicación que analizan y reflexionan sobre el debate que se realizó anoche con motivo de la campaña electoral en la que nos encontramos sumergidos hasta el próximo día 20 de diciembre.

imagesEl debate, es un macroevento político con una larga tradición electoral, que seguro recordamos, como el celebrado entre los candidatos Nixon y Kenedy, Clinton- Bush o en España Aznar y González, siendo el de ayer diferente al incluir a los candidatos políticos a presidente de dos partidos que actualmente no tienen representación en el Congreso y dejando de lado a dos que si que lo tienen, pero que actualmente son menos mediáticos y sobre los que las posibilidades de conseguir representación, según las encuestas son escasas.

Bajo mi punto de vista, la escenografía fue demasiado fría, con un atrezo que recordaba al de un concurso de televisión, con elementos que se pensaba iban a ser útiles a los debatientes pero que finalmente no se utilizaron, como las sillas altas que proporcionaron (podían dar imagen de debilidad), una opción cada vez mas extendida e incómoda, aspecto que aumenta aun mas la tensión y los nervios cuando toca hablar en público, y que en el caso de las mujeres pueden causar mas de un problema al sentarte con una determinada prenda de vestir como los vestidos y las faldas.

La luz que se encontraba tras el plató principal, con mas de 10.000 leds, era molesta a la vista para quienes lo vimos desde el televisor.

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Con todos estos puntos, considero que en este debate se pensó mas en la innovación como plató de televisión y en cómo daría en cámara, junto con los espacios para prensa, que en la propia comodidad de los candidatos que se jugaban su reputación y el poder arañar unos votos mas.

Fue durante su celebración, sobre todo en el antes y el después, donde se puede observar la importancia del protocolo corporativo y cómo ayuda a transmitir imagen y mensaje, pero también la etiqueta, que engloba tanto el vestuario de los candidatos como su comportamiento durante el mismo, aspectos que han dado mucho de sí en redes y en medios durante su celebración y el día después.

El saludo entre los debatientes, el color de la chaqueta, la falta de ella, el maquillaje,  reírse de lo que exponen los otros candidatos, la sonrisa y un sinfín de otros aspectos en detalle, conforman la etiqueta.

5665dfd125d32.r_1449531249008.0-18-975-520Ya la cámara en el coche que cada candidato llevaba, nos enseñó su colocación protocolaria. Al llegar a las instalaciones donde se celebraba el debate, los anfitriones, que eran el presidente de Atresmedia y de Antena 3, les recibieron a pie de coche, donde se saludaron y pasaron a hacerse una fotografía conmemorativa del momento, colocados en alternancia, ocupando el puesto de honor cada uno de los participantes como invitados honor a las instalaciones.

La nota diferenciadora la puso Soraya Saez de Santamaría quien, al salir del coche, antes de continuar con el programa preestablecido por los anfitriones, se acercó a saludar a Andrés Herzog, quien se encontraba allí con un grupo de militantes y simpatizantes de su partido, disfrazados con caretas con su cara a modo de protesta por no haber estado incluido en este debate a 4.

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Tras ella, pusieron camino a los espacios habilitados para cada equipo asesores (War Room),  a quienes podemos denominar séquito técnico que acompaña al invitado de honor.

En este acompañamiento, primero observamos a los anfitriones con el candidato, seguido de su séquito técnico, siguiendo una presidencia en alternancia impar, menos en el caso de Pablo Iglesias, ya que Iñigo Errejón ostentó la 2 posición como invitado de honor, quitando protagonismo al candidato que va a debatir.

Tras  acomodarse en las War rooms, tocaba uno de los momentos mas importantes que también estaba regido por el protocolo corporativo; la foto de los 4 candidatos con los presentadores.

Las posiciones de cada candidato, seguía el criterio que se sorteó para ocupar los rectángulos del escenario, dejando a los presentadores la presidencia par de la fotografía. Sobre la precedencia en la foto, Vicente Vallés ocupaba la 1º posición,tal vez por estar en Antena 3 (cadena en la que Vallés es presentador).

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Por tanto, si me preguntan quien ganó el debate, está claro que el protocolo fue ganador al demostrar sus beneficios en este macroevento político. El debate, nos hizo ver durante su celebración que el protocolo, en este caso corporativo – político, es un elemento de la comunicación que ha estado presente y ha colaborado en la unidad, la reputación de la empresa organizadora y en el propio desarrollo del mismo. Una secuencia protocolaria estudiada que enseña su importancia en la imagen que proyecta y que suma en definitiva al mensaje que se quería transmitir; un paso mas hacia la mediatización de la política en campaña electoral a través del medio mas poderoso, la televisión.

Protocolo Político

El protocolo siempre se han relacionado con el saber estar, cómo poner la mesa y cómo vestir correctamente, en definitiva, con prácticas habituales de personas con un alto nivel adquisitivo. Realmente, esta clase alta es la que le dió la popularidad al término y a su ejecución, llegando a considerarlo una práctica anticuada, anclada en las jerarquías sociales, sin dar cabida a pensar que realmente es una disciplina que va mucho mas allá. El protocolo no sólo se refiere a normas de conducta y vestimenta, también conlleva implícita una normativa sobre cómo organizar los actos, los pasos a seguir para su correcto desarrollo. En la receta del protocolo no pueden faltar cucharadas de educación, cortesía y respeto, unidas a tradición y cultura. Son conceptos que ayudan a conocerlo mas al detalle.

¿Existe un protocolo político?

Bajo mi punto de vista, van de la mano. A día de hoy, el protocolo no existiría a los ojos de la sociedad sin los políticos.

No es lo mismo transmitir a la sociedad la imagen de una institución fuerte y consistente en el transcurso de los actos, que una débil y desordenada. Hay que saber utilizar el protocolo en nuestro beneficio y en el de la propia imagen de la institución o del representante político para el que se realicen las tareas protocolarias. Tambien es acertado considerar al protocolo como herramienta de la comunicación política, tendiendo a una difusión positiva si se siguen las pautas predeterminadas y se tiene una estrategia de comunicación y publicidad acertada.
En esa perfección protocolaria, siempre queda un espacio para adaptarlo a cada persona, a cada organismo, a cada político. No se deben dejar entrever dicotomías negativas, todo debe ir en consonancia. Incluso podemos compararlo con el director de una orquesta que sabe cuando deben entrar en acción los instrumentos. El protocolo es igual.

Para seguir consolidando la disciplina y no trasmitir una imagen desfasada, se va adaptando a los nuevos tiempos, va cambiando progresivamente para ser mas moderno e incluir preceptos que hace años resultarían imposibles.
La percepción del ciudadano respecto al protocolo utilizado en los actos políticos, ayuda a transmitir una mejor imagen del mismo, junto con la estabilidad y la modernidad.

En conclusión, hay muchas opiniones sobre el protocolo que se encuentran ancladas entre si es necesario o se puede prescindir de él. A aquellos que piensan que son prácticas obsoletas, les invitaría a utilizarlo, y verían como simplifica el trabajo y los incidentes provocados por los aires de grandeza y superioridad de determinados representantes.