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Visitas políticas

Esta semana va a ser recordada como una de las mas difíciles en España, donde los incendios en las comunidades de Galicia, Asturias y Castilla y León han conmocionado a la sociedad. Es en estos momentos cuando los representantes políticos realizan visitas a las zonas donde se ha sucedido parte de ésta catástrofe, con el fin de conocer de primera mano como está evolucionando y poder estar con las víctimas, compartiendo estos angustiosos momentos.

El desplazamiento de los cargos públicos de las zonas afectadas es algo habitual, ya que son ellos los que gestionan las cuestiones relativas a posibles ayudas, recursos humanos y políticas que pueden ser determinantes para acabar con esta situación.

En este delicado contexto, la coherencia y la sensibilidad son dos valores al alza, y el pensar que un político puede hacer algún tipo de precampaña para su conocimiento, mejorar su imagen y reputación son cuestiones que no deberían ser protagonistas.

Esta discusión es una de las que se han desatado al ver las fotografías de Pedro Sánchez, últimamente muy criticado por cuestiones relacionadas con la política,  en la visita a Galicia para conocer de primera mano la magnitud de los incendios y solidarizarse con los ciudadanos que los han sufrido.

Posiblemente no fue culpa suya, pero si de su equipo el permitir esta imagen que lejos de desprender empatía, lo que hace es acercarse a un paseo electoral en toda regla, sin olvidar que los ciudadanos, al sentirse utilizados, pueden cambiar su voto o cambiar la percepción de este personaje político como es el Secretario General de los socialistas españoles.

Pero no es la único ejemplo, pero si el mas reciente. Hay otros personajes políticos públicos que pueden enviar un mensaje nada positivo con estas visitas, por querer ser protagonistas de situaciones y hacer por buscar la llamada “foto política” que les catapulte a los primeros puestos en las encuestas de valoración de líderes, sin pensar en que pueden ser perjudiciales para su imagen.

Hay que tener un poco de sensatez para eludir estos escenarios que quedan plasmados en las cámaras y retinas, ya que aun con buen propósito, es contraproducente lo que comunica y proyecta, produciendo perjuicios nocivos para la salud de la política.

 

 

Neoetiqueta política

Presentarse en una audiencia con el jefe de Estado sin corbata ha sido muy criticado, al igual que el hacerlo sin chaqueta, e incluso con una camisa arrugada, cuestión que roza mas la dejadez que la propia etiqueta.

La celebración del 12 de octubre sólo nos ha dado ejemplos una vez mas de como la etiqueta está cambiando a nivel político, dando lugar a una nueva etapa que podemos denominar “neoetiqueta”.

La etiqueta, definida como el comportamiento y vestimenta correctos según la situación en la que nos encontremos, ve como la tradición de utilizar complementos o los colores habituales de vestimenta se pierden en favor de la utilización de otras prendas o la preferencia por el no portar otras, siendo a nivel político donde mas evidente es y donde mas debate acerca de lo correcto o incorrecto.

Aunque haya un amplio abanico de la ciudadanía que prefiera políticos con chaqueta y corbata, lo cierto es que asistimos a como ésta va cambiando, al igual que la manera de hacer política y la continua transformación de la sociedad en sí misma.

He llegado a leer en medios que es un desprecio hacia el protocolo, lo que demuestra que quienes lo escriben no conocen esta disciplina, la cual, se caracteriza por su versalitidad y no por una rigidez impuesta.

La “neoetiqueta” atiende al cambio del relato político en España, donde encontramos nuevos actores y maneras de acercarse a la ciudadanía, lo que a su vez influencia la elección de la vestimenta de nuestros cargos institucionales y políticos.

¿Qué ocurre con las corbatas? El no uso de éstas suplen valores en los políticos como la cercanía, el civismo, la proximidad y el mensaje de que ciudadanía somos todos, rompiendo con esa estructura que la etiqueta política conllevaba hasta ahora. Cuestión totalmente aparte es la etiqueta elegida por las mujeres, que está mas predispuesta al cambio pero de la que se habla menos.

Los trajes de chaqueta  están pasando a nivel político por una crisis de identidad,  al asociarse con una imagen tradicional y a veces obsoleta, incluso con malas praxis como la corrupción, aspectos cuestionados que pueden llevar a una generalización que afecte a la reputación de los partidos e instituciones.

Eso si, estarán de acuerdo conmigo en que la asistencia como anfitrión o invitado de honor a un acto institucional, requiere de unos mínimos de etiqueta que vaya en consonancia con los demás protagonistas y así no reste protagonismo a la celebración del acto en sí.

Considero que la vestimenta, la coherencia y la ideología deben ir de la mano, sin olvidar que la etiqueta es una poderosa herramienta de comunicación y marketing y que su uso también puede venir condicionado por estos aspectos.

No estoy diciendo que debamos quemar los trajes de chaqueta (son una prenda que a día de hoy tienen mala reputación en política, pero esenciales para ceremonias y actos públicos o electorales),  sino que podamos optar según el evento y el contexto, por otros tipos de prendas considerados hasta ahora mas informales.

La propia sociedad comienza a utilizar para ir a trabajar polos, camisas de manga larga o pantalones chinos, artículos que dentro de la pirámide de la formalidad, se situarían mas en el centro.

En esta tendencia y volviendo a hacer referencia a lo visto ayer en el desfile del día de la Fiesta Nacional, hubo políticos y miembros de la Familia Real que usaron la bandera como parte del atuendo y etiqueta elegidos para estas celebraciones.

El uso de la bandera como patrón o como estampado abre un debate sobre el respeto a los símbolos patrios, el sentimiento de nación y la importancia de sentirse mas o menos español. ¿Debemos habituarnos al uso de la rojigualda como complemento de moda?

Nos guste mas o menos, el cambio en la etiqueta es una realidad que debemos tener presente y que según las tendencias, va a seguir transformándose.

Cambia la política, cambia el protocolo, cambia la etiqueta y su comunicación.

Congresos Políticos: similitudes y diferencias

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Febrero termina y con el el 75% de los congresos nacionales de los partidos políticos.

Si las instituciones emanan de la ciudadanía, me atrevería a decir que los partidos utilizan y necesitan los eventos para poder ser.  Los congresos forman parte del nacimiento de los partidos políticos y contribuyen a su evolución, aportando legitimidad a una herramienta de comunicación política con mucho poder en la transmisión de mensajes y propaganda política.

Estas reuniones asamblearias en las que se aprueban cambios en sus normativa, estatutos, acercan nuevas posturas y reafirman ideologías entre otras cosas, pueden equiparase con las llamadas convenciones de las empresas privadas, pero sin olvidar el carácter mixto que éstos conllevan debido a que entre sus filas se encuentras figuras del sector público y a que uno de sus mayores objetivos es conseguir el poder y mantenerse en él.

Estos congresos son convocados en el ámbito privado de los partidos, los cuales y dependiendo de su propia organización, pueden abrir a toda la afiliación su asistencia o acotarlo con compromisarios o delegados en representación de territorios y grupos jerárquicos territoriales.

Para su celebración se constituye desde los órganos internos de estos, un comité propio que se encargue de su organización, desde donde se toman todas las decisiones al respecto.
Se realizan al final de un ejercicio que podemos calificar político, siendo uno de sus principal objetivo es informar, motivar y comenzar un nuevo ciclo. Su celebración en el caso español, se sucede cada 4 años (según lo que marquen los estatutos de cada partido pero por norma general coinciden)  y de manera extraordinaria si la situación política lo requiere.

Si hablamos de los congresos vistos este pasado mes de febrero, existen similitudes pero también elementos propios que los diferencian.

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En Ciudadanos, las letras gigantes en el escenario y luces que daban protagonismo a quienes intervenían, son aspectos claves de la celebración del congreso del partido naranja.

La solemnidad venía de la mesa del congreso, situada en el escenario principal y a su lado el atril, acogido por una pantalla que servía de apoyo a los discursos y la defensa de las diferentes políticas y aspectos a someter a votación.

Si estas superletras” sirven de decoración en el partido que preside Albert Rivera, es en la II asamblea ciudadana de PODEMOS donde ayudan a integrar el atril, soportado por la letra E, justo la letra central del nombre del partido y que coincide de manera curiosa con la E de España.

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En cuanto a la accesibilidad, estuvo muy visible sobretodo en el del PODEMOS con intérprete de lengua de signos y transcripción en directo a la derecha del escenario.

Algo que resultó novedoso en podemos, fue el músico que daba el toque para que finalizasen a tiempo y amenaza el tiempo entre discurso y discurso.  Creo que su colocación  no fue la mas adecuada pero el concepto en sí si que fue innovador para este tipo de evento político.

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En ambos partidos creo que podrían haber aprovechado mejor la escenografía con el fin de  potenciar los discursos, ya que en ocasiones daba sensación de frialdad, de vacío y de soledad del ponente cuando en estos eventos lo que se busca es todo lo contrario.

En contraposición, fue el Partido Popular el que desplegó sobre el escenario principal a todo su Consejo Nacional, dando mayor amplitud al mismo y optando por una trasera montada con pantallas que irían proyectando imágenes de las regiones de origen de quienes iban interviniendo en los diferentes puntos del orden del día.

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Sin embargo, fue en el momento de protagonismo de Nuevas Generaciones, donde la imagen de arropar al líder sobresaturó el escenario y consiguió bajo mi punto de vista, el efecto contrario al que se perseguía.

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Es en estos eventos donde se ven pinceladas en mayor o menor medida, de ceremoniales  propios y protocolo personalizados que ayudan a la imagen y organización de estos. Tal vez por su carácter histórico, por incluir en sus estatutos los símbolos patrios como propios y porque muchos de los allí presentes se encuentran en posiciones y cargos institucionales, bien es cierto que el protocolo como tal, fue muy visible en el congreso del Partido Popular.

Si hay algo que me resultó curioso del congreso de los populares, fue la utilización de los símbolos nacionales, tanto en el escenario como imagen sobre la que firmarían todos los asistentes al evento.

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Poner la bandera española en la pantallas cuando el Presidente del partido daba su discurso de bienvenida (que coincide con el presidente del gobierno) dejó ver una vez mas esa americanización a la que nos vemos abocados, siendo un recurso ya utilizado anteriormente por Pedro Sanchez cuando decidió presentarse la primera vez al puesto de Secretaria General del PSOE.

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En definitiva, los congresos políticos son herramientas de comunicación política que se mueven alrededor de las ideologías y los mensajes. Estos eventos hacen que la comunicación fluya, y aunque el público al que se dirige se considera interno, debido a la repercusión de las decisiones que en los se toman, toma carácter extern con cobertura de los medios de comunicación, por lo que sus organizadores deberán pensar en este doble sentido y comunicar hacia dentro y hacia fuera, con ingredientes propios y sin olvidar la autenticidad que la organización de éstos eventos alcanzan en la política nacional.

Estaremos pendientes a junio, mes en el que tendrá lugar el congreso socialista.