A cinco años de su muerte, sofía sarkany vive en cada detalle que sus hermanas no olvidan
Las manos de Josefina Sarkany temblaron cuando buscó la primera foto. Eran las 00:01 del 29 de marzo y, como cada año, su hermana Sofía volvió a tener 32 años durante un segundo. A cinco años del cáncer de útero que se llevó a la diseñadora, las redes de las Sarkany se convirtieron en un catálogo de dolor cotidiano: la ropa tirada, el olor a cúrcuma, los sábados en el taller de Dani, los alfajores a las tres de la tarde. Nada de homenajes institucionales. Solo la lista de lo que ya no existe.
El 29 de marzo que no termina nunca
Ricky Sarkany no publicó nada. Su silencio es otra forma de hablar. Mientras tanto, Clara subía una selfie en blanco y negro donde ambas aparecen riéndose sin fecha. El texto dura lo que un suspiro: «Duele más el corazón». Detrás de esa frase hay una batalla contra el olvido que ninguna terapia logra vencer. Porque lo peor no es recordar; es comenzar a olvidar el tono exacto de su voz cuando cantaba Rihanna en el auto camino al colegio.
La anatomía de la ausencia se mide en detalles absurdos. Josefina lo sabe: su hermana dejaba la ropa en el piso como si el mundo se acabara mañana y eso, ahora, es un vacío que habla. Por eso su post arranca sin preámbulos: «Vos y yo, de lo mejor de esta vida». Luego viene el inventario: los viajes solas, el arroz con queso, la telepatía para trabajar, los dramas amorosos que Sofía escuchaba con la paciencia de quien ya no tiene prisa.

El hijo que aprendió a decir «mamá» mirando una foto
En la última imagen que subió Clara, Sofía sostiene a Félix, su hijo, entonces apenas un puñado de meses. Hoy el nene tiene cinco años y aprendió a decir «mamá» mirando una foto. La frase de Clara es una sentencia: «Te siento muy cerquita». Nadie le cree del todo, pero todos la repiten. Porque el duelo familiar de los Sarkany es un espectáculo privado que cada año estalla en público sin pedir permiso.
El empresario Ricky Sarkany construyó un imperio de zapatos; las hijas construyen un anti-imperio de recuerdos que no genera dinero, solo likes que no alivian. Sofía murió en 2021, cuando el país contaba muertos por covid y los Sarkany contaban muertos por dentro. Cinco años después, la fórmula no cambia: el aniversario es un reloj que se rompe cada 29 de marzo y las hermanas lo arreglan con posteos.
El dolor no escaló, se aplanó: ahora cabe en los 2.200 caracteres de Instagram. Josefina lo sabe: «Todo lo que me olvido y me duele olvidarme, pero lo llevo muy adentro». La oración es un oxímoron perfecto: cuanto más se olvida, más duele. Y así, sin epifanías ni moralejas, las Sarkany vuelven a engañar al tiempo por 24 horas. Mañana el calendario dirá 30 de marzo y Sofía volverá a ser ausencia. Hasta el próximo 29.