Abinader aprieta el paso: convoca a empresarios y sindicatos para blindar precios ante shock petrolero

El Palacio Nacional abre sus puertas esta tarde a las 16:00 para un cara a cara que nadie quería: empresarios, sindicatos y el propio Luis Abinader sellarán un pacto exprés contra el encarecimiento de la canasta básica mientras el petróleo trepa a 100 dólares el barril y el déficit ya huele a quemado.

El reloj corre y la cuenta también: 1.600 millones en apenas siete días

La factura de la congelación de combustibles que anunció el presidente la semana pasada llega este martes a mesa de negociación. El Gobierno desembolsó 1.600 millones de pesos para evitar que el galón escale en las estaciones, pero la medida es una tirita sobre una herida que sangra por el Medio Oriente. Ahora, el Ejecutivo busca que el sector privado absorba parte del costo antes de que el presupuesto 2026 se desangre por completo.

En la sala de crisis estarán CONEP, AIRD, ONEC, ÚNASE y la Junta Agropecuaria Empresarial. La consigna es una sola: evitar que el alza del crudo se traslade al plato dominicano. El Gobierno ya advirtió que no puede seguir pagando la fiesta: entre 2025 y lo que va de 2026 ha destinado 120.500 millones de pesos a subsidios de combustible y electricidad, cifra que equivale al 70 % del presupuesto anual de Salud Pública.

El barril a 65 era el sueño, 100 es la pesadilla

El barril a 65 era el sueño, 100 es la pesadilla

Abinader lo dejó claro en cadena nacional el 22 de marzo: la hoja de ruta fiscal se dibujó con un petróleo a 65 dólares. Cada día que el Brent se niega a bajar, el hueco fiscal se agranda y el margen de maniobra se achica. El mandatario ya anunció un recorte de 12.000 millones de pesos en subsidios para lo que resta del año, lo que se traducirá en un encarecimiento de entre 5,2 % y 6,7 % en gasolinas y gasoil a partir de esta misma semana.

La jugada es arriesgada: si el sector privado no paga parte del ajuste, el costo político lo pagará el Palacio. Y si los empresarios aceptan congelar precios por voluntad propia, abdicarán de márgenes que ya viían menguando por la inflación interna. En la mesa hay tensión y olor a pólvora económica.

El glp, rehen de los más pobres

El glp, rehen de los más pobres

Mientras tanto, el Gas Licuado de Petróleo —el único derivado que no se tocará— se ha convertido en el escudo político del Gobierno. Abinader lo protege porque sabe que cualquier centavo que suba el cilindor de 18 libras se traduce en protestas de cacerolas en los barrios. El subsidio al GLP cuesta mil millones adicionales, pero es el único que no discuten ni el Ministerio de Hacienda ni los técnicos del FMI.

El problema es que el resto de la cadena alimentaria sí depende del gasoil que transporta camiones, del fuel oil que mueve las plantas eléctricas y del fertilizante que importa el agro. El cerco se cierra y la reunión de hoy es la última trinchera antes de que la inflación se coma el salario real de los dominicanos.

Abinader llega con la calculadora en la mano y el reloj en la otra. Si el sector privado no firma, el ajuste será más duro. Si firma, la recuperación fiscal podría empezar antes de que el barril toque los 110. La apuesta es hoy, a las cuatro de la tarde, en la sala que ha visto nacer y morir muchos pactos. Esta vez el precio de la comida está en juego y nadie quiere ser el que diga 'no firmo' primero.