Air canada despega de su ceo tras un vídeo en inglés que enfureció a quebec
Michael Rousseau abandonará el cargo en diciembre. La compañía lo presenta como una jubilación “natural”, pero la cronología apunta a una destitución disfrazada: hace siete días publicó un pésame por la muerte de dos pilotos sin pronunciar apenas una palabra en francés, el otro idioma oficial de Canadá.
El vídeo de 3 minutos y 45 segundos fue suficiente para encender la más aguda mecha política del país. El primer ministro Mark Carney calificó la omisión de “muy decepcionante”; François Legault, presidente de Quebec, exigió la cabeza del directivo. Air Canada tardó 48 horas en reaccionar: publicó un nuevo clip, esta vez bilingüe, y adjuntó la excusa de Rousseau, que asegura llevar “años intentando” aprender francés sin conseguirlo.
El mensaje que costó un cargo
La aerolínea depende de la Ley de Lenguas Oficiales porque, aunque es privada, ejerce de transportista de bandera y presta servicios esenciales a todo el territorio nacional. El texto legal obliga a comunicarse en inglés y francés con el público. El vídeo monolingüe infringía la letra y, sobre todo, la tradición que convierte a Air Canada en símbolo de la dualidad canadiense.
Rousseau ya había pasado un mal trago similar en 2021, cuando ofreció un discurso íntegramente en inglés en Montreal. Entonces respondió que vivía en la ciudad desde hacía años sin necesidad de hablar francés. La frase sonó a burla y quedó archivada como ejemplo de desdén corporativo. Ahora la historia se repite, pero con dos cadáveres en medio y la ira de toda una provincia.
El consejo de administración intenta desvincular la salida del escándalo. Su comunicado habla de “planificación de sucesión” y “edad de jubilación”. El detalle: Rousseau tiene 68 años y asumió el puesto hace apenas 42 meses. En el ajetreado mundo de la aviación, los CEO suelen renovarse cada cinco años si los resultados acompañan. Aquí se acortó el ciclo.

Quebec, un mercado que pesa 23 % de los ingresos
Los datos de tráfico interno revelan que la provincia representa casi una cuarta parte de los pasajeros domésticos de Air Canada. El francés no es un capricho cultural: es un filtro de fidelización. Cada vez que la compañía minimiza el idioma, rivaliza con Flair Rouge o Porter, dos low cost que sí han blindado el servicio bilingüe. El resultado: pérdida de cuota y de reputación.
La dimisión forzosa de Rousseau se suma a la larga lista de ejecutivos anglófonos que han tropezado con la barrera lingüística en Quebec. El caso más sonado fue el de Howard Wetston, expresidente de la CRTC, que tuvo que aprender francés en tiempo récord para conservar el puesto. Wetston logró mantenerse; Rousseau no ha tenido la misma suerte.
Air Canada cierra un capítulo más de su historia de amor-odio con la francofonía. El próximo CEO heredará una aerolínea saneada financieramente, pero con un déficit de credibilidad en la región que más dinero le reporta. El consejo ya ha encargado un informe externo sobre cumplimiento lingüístico. La recomendación preliminar: que el nuevo directivo domine ambos idiomas antes de subirse al podio. En Canadá, la política se escribe con acentos agudos.