Airtificial ingresa 9,7 millones tras recortar su ala aeroespacial y se guarda la mitad para finales de 2026

Airtificial ha dado otro mordisco a su división Aerospace & Defense: 9,7 millones de euros en abril y mayo por desprenderse de contratos de ingeniería que ya no considera esenciales. La operación, iniciada en el verano de 2025, suma ya 13,6 millones de los 18,5 previstos y deja un regusto a desguace estratégico en plena carrera por la eficiencia.

El calendario aprieta y el margen mejora

La compañía lo vende como “optimización de la estructura operativa”; el mercado lo lee como liquidez inmediata. El cierre del 27 de marzo eleva la ejecución al 75 % y garantiza que el resto del dinero —4,9 millones— caiga durante el segundo semestre de 2026, siempre que los trámites regulatorios no pongan el freno. Mientras tanto, la caja respira y el resultado de explotación se maquilla.

Lo que no se nombra es el precio oculto: decenas de ingenieros pasarán a formar parte de la plantilla del comprador, una trasferencia de talento que Airtificial prefiere no desglosar. Fuentes del sector aeroespacial apuntan a que se trata de paquetes de trabajo relacionados con mantenimiento de flotas militares y soporte a programas de satélites, contratos históricamente estables pero de bajo margen.

El esquema de pagos escalonados —ligado a hitos técnicos y certificaciones de seguridad— blinda a Airtificial de devoluciones, pero también retrasa el impacto real en balance. De los 18,5 millones totales, solo 13,6 están hoy confirmados; el 26 % restante depende de que ninguna administración ponga la tijera a los traspasos de personal con acceso a información clasificada.

La cuenta atrás del segundo semestre 2026

La cuenta atrás del segundo semestre 2026

La próxima entrega será la definitiva. Entre octubre y diciembre de 2026 Airtificial deberá entregar el último lote de contratos y liberar la totalidad de la caja. Entonces se sabrá si la operación ha sido un vende-familias para sanear deuda o una reconversión honesta hacia negocios de mayor valor añadido. La CNMV ya ha advertido: cualquier retraso deberá comunicarse “de forma inmediata”.

Por ahora, los inversores celebran. El título ha repuntado un 11 % desde que se anunció la primera tanda y el ratio de apalancamiento neto baja puntos cada trimestre. Pero hay un detalle: la facturación futura perderá alrededor de 25 millones anuales que antes aportaba la división que ahora se desmantela. La apuesta es que los nuevos proyectos de robótica y software industrial —su apuesta “core”— cubran el agujero antes de que los analistas empiecen a pedir explicaciones.