Albares blinda a leopoldo lópez con pasaporte español y azotea a la oposición
El Gobierno de Pedro Sánchez blindará este martes a Leopoldo López con la nacionalidad española por carta de naturaleza, un mecanismo reservado a casos excepcionales que el ministro José Manuel albares desgrana sin ambages: «Frente a tanta mentira, este ejecutivo sí apoya al pueblo venezolano».
El expediente que nadio esperaba
La decisión, adelantada por Radio Euskadi y confirmada por Europa Press, salta todos los trámites administrativos que López no puede completar desde su exilio en Madrid. albares justifica la maniobra en el artículo 21 del Código Civil: «Está imposibilitado de presentar la documentación reglamentaria», espeta. El opositor venezolano, condenado en 2014 y liberado en 2017, lleva meses bajo protección española; ahora obtendrá el pasaporte que le abra las puertas de Schengen sin regresar a Caracas.
La jugada política llega en plena ofensiva del PSOE contra la derecha, acusada de instrumentalizar la crisis venezolana. 200.000 venezolanos residen en España con un estatus «muy particular», recuerda Albares, y cita a Edmundo González —otro rival de Maduro refugiado en la capital— para subrayar el contraste: «Están libres en Madrid, no detenidos en Caracas».

La petición que incomoda a bruselas
El ministro aprovecha el tirón para reclamar a la Unión Europea que levante las sanciones contra Delcy Rodríguez, vicepresidenta encargada de Venezuela. Argumenta que Maduro no las sufrió cuando ostentaba el mismo cargo y que ahora, con una ley de amnistía y excarcelaciones bajo el brazo, mantenerlas sería «chocante». La Alta Representante, Josep Borrell, ya ha dado el visto bueno, aunque varios países del bloque ven la concesión como una concesión prematura.
Mientras, Repsol negocia en Washington ampliar sus operaciones en los campos petrolíferos de Venezuela. Albares desvía la presión: «Las empresas privadas gestionan sus intereses; la política exterior la marca el Gobierno». Traducción: el dinero negro del crudo no manchará la narrativa humanitaria de La Moncloa.
Con López convertido en español y las sanciones en el aire, el Ejecutivo apuesta por un relato que mezcla derechos humanos y realpolitik. El mensaje es claro: Madrid se coloca como puente imprescindible para cualquier salida a la crisis venezolana, con o sin Washington en la ecuación.