Alemania esconde 54.000 parados más tras la 'falsa primavera' del empleo

Berlin amaneció este martes con 49.000 desempleados menos que hace un mes, pero la fotografía es engañosa: la primavera laboral no ha llegado y, en realidad, hay 54.000 personas sin trabajo que no estaban ahí hace un año. La Agencia Federal de Empleo (BA) lo admite sin eufemismos: «Este año no hay impulso significativo».

La trampa de la estacionalidad

Los 3.021.000 parados registrados en marzo suenan mejor que los de febrero, sí. Pero corrijo la cifra por efectos estacionales y el número no se mueve ni un milímetro. La economía alemana juega al escondite: desaparecen del cómputo los jardineros, los camareros de terraza y los repartidores de helados, pero en cuanto llueva volverán a sumarse. El 6,4 % de desocupación es solo una décima menos que en febrero; un maquillaje de primavera que se desliza con la primera tormenta.

Andrea Nahles, presidenta de la BA, lo resume en una frase que petardea: «La reactivación primaveral llega, pero floja». La afirmación encierra un oxímoron: si la recuperación es tímida, ¿es recuperación? Mientras, el subempleo —esa cifra oscura que incluye subsidios, incapacidades y cursos forzados— se estanca en 3.690.000 almas.

El subsidio que no cesa

El subsidio que no cesa

En enero —último dato real— 136.000 trabajadores seguían en Kurzarbeit, el famoso ERTE alemán. La cifra baja, sí, pero 141.000 menos que hace un año no es mérito: es el efecto de un esqueme que expira. El verdadero termómetro social está en los 1.104.000 perceptores de subsidio de desempleo: 98.000 más que en marzo de 2023. Les llaman «beneficiarios»; ellos se sienten rehenes de una estadística que no traduce empleo.

El mercado de formación, otro espejismo: 366.000 plazas ofertadas, 332.000 jóvenes buscando aprendizaje y 213.000 sin colocación hasta hoy. Las empresas se quejan de falta de mano cualificada; los jóvenes responden que nunca les llaman. El desajuste es tan obvio que duele.

El agujero que nadenombra

La BA cierra su parte con 638.000 vacantes: 5.000 menos que hace un año. En cualquier país eso sería un susurro; en alemania, un rugido. El gigante europeo presume de full employment, pero falta empleo para llenar los huecos que ya existen. La productividad se resiste a despegar y la inflación come lo que el salario no sube.

Mientras tanto, 3.820.000 personas —el 7 % de la población activa— cobran la prestación básica para demandantes. Son 147.000 menos que el año pasado, pero la cifra sigue siendo más grande que la totalidad de habitantes de Berlín. La gran coalición se congratula; los parados aplauden con el bolsillo vacío.

La moraleja es brutal: puedes maquillar la primavera, pero no la economía. alemania suma meses negros de crecimiento cero y se agarra a una bajada estacional para vender esperanza. La verdad está en el detalle que nadenombra: 54.000 parados más que hace doce meses. La primavera llegó, pero sin flores ni ofertas de trabajo. Bajo la alfombra, la tierra sigue helada.