Alicante: la santa cena más grande de españa desafía la gravedad y la lógica
La espera ha concluido. En alicante, los últimos preparativos para la salida del paso de la Santa Cena, una joya de la imaginería religiosa, se afinan con precisión milimétrica. Un espectáculo de devoción, ingeniería y un toque de audacia que desafía las leyes de la física, listo para cautivar a miles de fieles este Jueves Santo.

Un trono de más de 3.500 kilos
Esta impresionante estructura, considerada la más grande de España dedicada a la Santa Cena, concentra la atención de toda la ciudad. El peso total de las imágenes de Jesús y los doce apóstoles, junto con la mesa rebosante de alimentos reales –más de 20 kilos que, con un gesto de generosidad, serán donados al Cotolengo, un comedor social alicantino– asciende a unos colosales 3.500 kilos. Pero hay un detalle que pocos conocen: ni una pizca de fresas. “Todas las fresas las regalamos cada año a la Casa Salesiana”, revela Antonio Girón, hermano mayor de la Hermandad, con una sonrisa que refleja la tradición y el arraigo de esta celebración.
La proeza técnica radica en la forma en que 220 costaleros, la mitad del total de la hermandad, sostienen y desplazan este gigantesco conjunto. La maniobra de entrada a la calle es, sencillamente, asombrosa. “El cabezal del varal da contra la puerta de enfrente”, explica Girón, describiendo el momento crucial. “Y ahí empezamos a girar para que los varales de cola no toquen en la puerta de salida”. Un cálculo que requiere una precisión casi quirúrgica, un baile de fuerza y coordinación que, año tras año, fascina a los asistentes.
Lo que nadie cuenta es la tensión palpable en el ambiente mientras los costaleros, con la fuerza de la fe y la precisión de un equipo de cirujanos, maniobran para sortear el estrecho paso. No es solo una procesión; es una demostración de ingeniería humana al servicio de la devoción. La imagen de este monumental paso, luchando contra las limitaciones del espacio, es un recordatorio de que, a veces, lo imposible puede hacerse realidad con esfuerzo y fe.
Este año, como cada año, la Santa Cena de alicante se alza como un faro de tradición y devoción, un símbolo de la identidad alicantina que trasciende las barreras religiosas y emociona a personas de todas las edades. La precisión milimétrica de la maniobra, el peso imponente del paso y la generosidad de la Hermandad convergen en un espectáculo único, que sigue sorprendiendo y conmoviendo a la ciudad.