Álvaro daniel rompe el silencio: el audio que le való abucheos y bloqueos en 'yo soy'
La voz que suele cantar My Way ahora tiene que justificar la suya. Álvaro Daniel Mena, el imitador de Frank Sinatra que hasta el domingo parecía el consentido de las tardes de Latina, salió anoche a defenderse con una live de TikTok que ya supera los 280 mil reproducciones. El motivo: el audio de WhatsApp que se filtró horas antes de la final en el que pedía a sus seguidores que no votaran por Fernando Sosa, el doble de Gustavo Cerati que terminó segundo.
El audio que nadie pudo desmentir
Mena no se anda con rodeos: «Mañana tenemos que darlo todo por Liam Gallagher. No me importa si este audio se filtra, Gustavo Cerati no merece ganar». La frase, grabada en un chat privado, se volvió viral y encendió la mecha. Sosa lo confirmó, se sintió traicionado y la final se convirtió en un duelo de abucheos. A la salida del canal, testigos hablan de gritos y hasta objetos lanzados; Mena lo minimiza: «Cuatro gatos que gritaron cosas que nada que ver. Me tomé fotos con 500 fans y me fui tranquilo».
En la transmisión no hay lágrimas ni disculpas. Hay desdén. «Si ya sabemos qué dice el audio, ¿por qué lo repites? Abúrrete, por favor», espeta mientras bloquea en vivo a quienes lo tildan de traidor. La ironía es su escudo: cuando le reprochan falta de humildad, responde «felizmente» entre risas.

El ganador que él eligió y el karma que teme su rival
Mena insiste: su voto fue para Ricardo Martín, el imitador de Liam Gallagher que finalmente se llevó el trofeo. «Diez años intentándolo, se lo merece», argumenta. Sosa, por su parte, prefiere no alimentar el escándalo: «La vida te devuelve lo que haces. El karma existe y yo también tengo que revisar mi actitud en la euforia», dijo a La República. Mientras tanto, el hashtag #ÁlvaroDanielSeVa trepa en Twitter y los productores del programa evalúan si convocarlo a la temporada de estrellas que ya preparan.
Mena cierra su live con una frase que suena a estribillo de despedida: «A mí no me importa». Pero la calle y las pantallas le están diciendo lo contrario: el público sí le importa, y mucho. Sin él, los escenarios de «Yo soy» se quedan con un vacío que ni Frank Sinatra podría llenar.