Ana maría picchio estalla en llanto al recibir su primer ace justo el día que cumple 80
Las luces del teatro no alcanzaron a disimular el temblor de sus manos. Ana María Picchio, la mujer que desde los sesenta desafía al tiempo con voces de mujer ardiente, subió al escenario de la Asociación de Cronistas del Espectáculo y encontró su primera estatuilla ACE esperándola el mismo día que el calendario le regalaba ocho décadas. La ovación duró tres minutos y medio. Alguien empezó a cantar “Cumpleaños feliz” y el resto de la sala se sumó en un coro que sonó a desquite contra el olvido.
Un premio que se resistía durante 63 años de carrera
Picchio confesó lo que pocos se atreven: nunca antes la habían nominado. “Mirá que tengo premios de todo tipo, pero este siempre me pasaba de largo”, dijo entre risas nerviosas que quebraron la solemnidad. La frate fue una piedra en el zapato de la academia: si la actriz de El secreto —la comisa que desarma a Gerardo Romano en escena— recién ahora recibe su ACE, ¿cuántos otros nombres propios siguen en la lista invisible?
La terna era un muro: Silvia Kutika, Fernanda Metilli, Gabriela Toscano, Cecilia Roth y Mercedes Fraile. Cuando los conductores soltaron la pista —“cumple años”—, la sala entendió que el aniversario de la protagonista funcionaba como bisagra. “¿Será por eso?”, preguntó ella misma antes de soltar la lágrima que la delató. Nadie le discutió el galardón: en El secreto Picchio roba la función con una economía de gestos que los críticos bautizaron como “la lección de silencio que hace ruido”.

El público le devolvió lo que la industria le debía
Lo que siguió fue un discurso sin cortapisas. Contó que el director les gritó: “Esto es una comedia, déjense de joder” cuando el elenco no encontraba el tono. Y remató: “¿Saben quién nos dijo que sí? El público”. La frase resonó como un guiño a la platea que llena el teatro Regina desde abril. La obra ya suma 92 funciones y el 87 % de ocupación, números que en la crisis del off porteño suenan a milagro.
Antes de bajar, Picchio dejó una estocada: “Hay muchas personas mejores que yo que no tuvieron mi suerte”. La frontera entre la humildad y la denuncia se hizo fina. Si el ACE es un termómetro, ¿por qué recién ahora marca la temperatura de una actriz que filmó 32 películas, 26 telenovelas y sigue subiendo al escenario ocho veces por semana?
La imagen final: Picchio abraza la estatuilla mientras su hija y sus nietos la rodean. Afuera, la fila de fans espera para pedirle autógrafo. Algunos tienen menos de 25 años y descubrieron a la actriz en El secreto. Dentro de diez años, cuando se cumpla el centenario de la actriz, esos mismos jóvenes podrán decir que estuvieron ahí el día que la industria se agachó para devolverle lo que le había quitado.