Arrocet desvela la cocina de las campos: tuppers, ajo blanco y sobras que meli camacho se llevaba

Edmundo Arrocet aprieta el acelerador de sus filtraciones y, esta vez, la munición no es un desamor: es la gastronomía doméstica de las Campos. A menos de un mes de que su autobiografía toque los escaparates, el humorista argentino ha empezado a destripar recuerdos de fogones, tuppers y sobras que, según él, dibujaban el día a día de la familia de María Teresa Campos.

Los tuppers de meli camacho y el ajo blanco que conquistó a 'bigote'

La última revelación ha sido tan doméstica como demoledora. Arrocet asegura que Meli Camacho, la mano derecha de la presentadora durante décadas, se llevaba las sobras en envases de plástico. «Hacía lo que cualquier amiga con confianza», ha ironizado, antes de soltar su particular dieta: «A mí lo único que me gustaba de las cosas que hacía era el ajo blanco, que lo hacía maravilloso». Un plato que, según insinúa, se convertía en un oasis dentro de un menú que él califica de «mariscos y pescados» que nunca le sedujeron.

El dato parece una anécdota menor, pero en la parrilla de los programas de corazón ya ha saltado la mecha: si Arrocet recuerda hasta el sabor de un ajo blanco, es que estaba muy pendiente de quién cocinaba y quién no. Y ahí entran Terelu y Carmen Borrego.

Las hijas de teresa, herederas del fuego

Las hijas de teresa, herederas del fuego

«Las niñitas salieron cocinando bien como Teresita. Sí, Carmencita cocinaba muy bien y Terelu igual», ha reconocido el cómico. La frase suena a elogio, pero también ajea el terreno: si las hermanas dominaban los fogones, ¿quién mandaba en la despensa cuando él vivía en el piso de la calle Príncipe de Vergara? ¿Qué tensiones se cocían tras la puerta de la cocina?

El libro, cuya fecha de lanzamiento se guarda bajo llave editorial, ya ha generado un murmullo constante en el entorno de las Campos. Nadie quiere salir en la foto del próximo capítulo. Nadie sabe si su nombre aparecerá al lado de un ajo blango o de un tupper de lenguado. Lo que sí está claro es que Arrocet ha encontrado un filón en los detalles domésticos: cuanto más nimio parezca el recuerdo, más directo es el impacto mediático.

Mientras tanto, en el clan Campos han bajado la persiana. Ni Terelu, ni Carmen, ni la propia María Teresa han querido pronunciarse sobre las últimas palabras de «Bigote». Silencio que, como suele ocurrir, alimenta el ruido. Porque si algo ha demostrado el argentino es que no necesita grandes titulares: con un tupper y un sabor de ajo le basta para que todo el mundo hable de él. Y, de paso, para que las librerías preparen estantería.