Atropella a dos chicos con 2,45 g/l de alcohol: la nena de 5 años sigue en terapia
Un Volkswagen Gol despistado por El Salvador y Cuba se llevó puesto a Lucía —nombre protegido— mientras jugaba con su primo de 14. El resultado del alcoholemia al conductor, A.B., 44 años, fue 2,45 g/l: cinco veces el límite, suficiente para anestesiar a un adulto. La nena ingresó al Notti con politraumatismos; hoy, 48 horas después, sigue con asistencia respiratoria y control de presión intracraneana.
La escena que nadie quiso grabar
Vecinos de Los Barrancas 2 relatan que el Gol venía zigzagueando desde el cruce anterior. «Parecía un bumerán», dice Marta, kiosquera de la esquina. El impacto la lanzó a Lucía cinco metros dentro de la vereda; el primo intentó agarrarla y también voló. La Comisaría 50 tardó tres minutos en llegar, pero el tiempo se expande cuando ves a un nido en el piso.
El SAME trasladó a la nena; el adolescente se fue por sus propios medios con una elongación cervical que, en principio, parece leve. Pero en el Notti saben que los politraumatismos infantiles son un libro que se escribe día a día: hoy no hay sangrado, mañana puede haber inflamación.

La ley que se dobla si la botella pesa más
Mendoza fija en 0,5 g/l el techo para autos particulares; A.B. lo pulverizó. El artículo 667 bis del Código Contravencional prevé prisión de seis meses a dos años, pero los jueces suelen transar por multas y suspensiones de carné. Lucía no puede transar: su pulmón derecho sigue colapsado.
El vehículo fue secuestrado y el conductor quedó alojado en la 50. Fuentes del Juzgado Contravencional N°1 admiten que la «alta graduación» puede ser agravante, pero también confiesan que el sistema está colapsado: van 73 casos de alcoholemia extrema en lo que va del año, solo 8 con prisión preventiva.

Dos días después, el mismo guión
El jueves, K.M., 40, volcó su Renault Megane en Guaymallén, destrozando una Hilux, un móvil policial y un Gol estacionado. Marcó 2,6 g/l. Nadie murió, pero la foto del auto boca abajo se hizo viral antes que la multa. «Es como ver una repetición del mismo episodio en otro canal», grafica un perito de Tránsito que pidió no ser nombrado.
En Mendoza, el 42 % de los siniestros con heridos incluye alcohol por encima del límite. La cifra habla por sí sola: no es mala suerte, es política de tolerancia disfrazada de campaña.
Lo que no se dice en el parte oficial
El límite de 0,5 g/l se creó cuando los autos pesaban menos y las calles, más. Hoy un Gol tiene airbag, pero un cuerpo de 17 kg sigue siendo proyectil a 50 km/h. Los pediatras del Notti reclaman desde 2019 una ley de tolerancia cero para conductores dentro de zonas escolares; el proyecto duerme en un cajón del Legislativo mientras Lucía duerme conectada a cables.
A.B. tiene antecedentes: dos multas por exceso de velocidad en 2021 y una infracción por estacionar en rampa. Nada de alcohol, hasta ahora. Su empresa de logística —la misma que lo habilitó para manejar una flota de reparto— no respondió los llamados de este diario.
La cuenta que no cierra
El daño colateral lo pagan los padres de Lucía: viajan cada día desde Las Heras, gastan $2.800 en nafta y $600 en estacionamiento. El seguro del Gol cubre hasta 15 millones de pesos, pero los gastos de terapia intensiva infantil ya superan los 4 millones en dos días. «Nos dicen que tengamos fe; la fe no paga un respirador artificial», suelta el papá mientras aprieta un mate frío.
El conductor, mientras tanto, podría recuperar su licencia en un año si abona la fianza. Lucía, en el mejor de los escenarios, recibirá el alta en tres semanas, pero los especialistas advierten: secuelas neurológicas se miden en años, no en titulares.
En la esquina de El Salvador y Cuba ya colocaron un cartón pintado: «Basta de borrachos al volante». A las 22 del sábado, cuando la noche cae y los autos aceleran, el cartón parece un susurro contra el ruido de un motor que nunca espera.