Atropello masivo en derby: siete heridos graves y la policía descarta terrorismo
Las calles de Derby, una ciudad dormitorio entre Manchester y Birmingham, se tiñeron de ambulancias en la noche del sábado. Un conductor de 30 años embistió a propósito a decenas de jóvenes que salían de los bares de la zona. El resultado: siete heridos graves que aún luchan por sobrevivir en los hospitales de Nottingham y Derby.
Lo que nadie cuenta es que el sospechoso, un hombre de origen indio sin antecedentes penales, se detuvo solo doce horas después. La policía de Derbyshire lo interceptó en una carretera secundaria cuando intentaba abandonar el condado. Ahora enfrenta cargos por intento de asesinato mientras los forenses analizan su vehículo buscando huellas de planificación.
La zona de copas convertida en escenario de pesadilla
El ataque ocurrió a las 22:00 horas en Friar Gate, la arteria llena de pubs y discotecas donde cientos de universitarios celebran cada fin de semana. Testigos describen cómo el coche, un Volkswagen Golf negro, aceleró de forma repentina en la acera contraria, zigzagueando para alcanzar al mayor número posible de peatones.
Un camarero del bar Blue Note que vio el atropello desde la terraza asegura: «Parecía una película de terror. La gente volaba por los aires como muñecos». Su testimonio, grabado en vídeo para la BBC, muestra cómo el conductor dio dos vueltas completas al bloque antes de desaparecer entre el caos.
La cifra habla por sí sola: siete heridos graves, tres de ellos en estado crítico pero estable, y decenas de contusiones leves que no requirieron hospitalización. Los servicios de emergencia desplegaron un dispositivo habitualmente reservado para atentados: diez ambulancias, tres helicópteros médicos y un hospital de campaña improvisado en el aparcamiento del Derby College.

¿Por qué descartan terrorismo?
La policía de Derbyshire actuó con la cautela habitual en estos casos. A las 48 horas, el asistente del jefe constable Peter Goodman compareció ante los medios para descartar «cualquier motivación ideológica o vinculación a grupos extremistas». La frase, repetida tres veces en la rueda de prensa, pretendía calmar los ánimos en una ciudad que aún recuerda el atentado de Manchester Arena.
Pero hay un detalle que los investigadores no logran encajar: el conductor llevaba dos teléfonos móviles y una libreta con anotaciones en hindi que aún no han sido traducidas por completo. Fuentes cercanas a la investigación confirman que se analizan sus conexiones en redes sociales y llamadas recientes para descartar cualquier indicio de radicalización.
Mientras tanto, la comunidad sikh de Derby, que representa el 8 % de la población local, teme una reacción islamófoba. El Gurdwara Guru Tegh Bahadur ha abierto sus puertas para ofrecer apoyo psicológico a los testigos y ha convocado una vigilia interreligiosa para este martes por la noche.
El caso recuerda al atropello de la plaza San Fermín en Pamplona hace dos décadas, cuando un conductor con problemas mentales atropelló a 24 personas. La diferencia: en Derby, la policía mantiene el caso bajo secreto de sumario y el sospechoso se niega a declarar. Su abogado ha solicitado una evaluación psiquiátrica que podría retrasar el juicio durante meses.
La ciudad despierta hoy con banderas a media asta y flores frente al lugar del ataque. Los bares vuelven a abrir, pero los porteros ya no solo piden el DNI: escanean bolsos y registran mochilas. En Derby, la noche ya no sabe igual. Y la pregunta que todos se hacen en voz baja es si el verdadero peligro no era un yihadista, sino un vecino cualquiera con acceso a un coche y un día negro.