Auditorio de tenerife: calatrava y constructoras, ¿quién pagará la factura?

La reparación del auditorio de Tenerife, obra emblemática de Santiago Calatrava, se ha convertido en un nuevo frente de conflicto político en el Cabildo. El PSOE exige que los responsables de los vicios ocultos asuman los costes, mientras que el retraso en la tramitación del proyecto, imputan, ha agravado la situación.

Dos años de demora: el psoe denuncia la lentitud del cabildo

El proyecto de reparación, finalmente publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) este jueves, llega con una demora de dos años, según denuncia Aarón Afonso, portavoz socialista en el Cabildo. Aunque el PSOE se muestra dispuesto a apoyar la ejecución de las obras, considera inaceptable que la ciudadanía termine pagando por los errores de diseño y construcción.

“En junio de 2022 ya exigimos responsabilidades al arquitecto y a las empresas constructoras, estableciendo un plazo de 19 meses para presentar el proyecto técnico”, recuerda Afonso. “El gobierno de Rosa Dávila ha ido concediendo prórrogas hasta que, finalmente, el proyecto se ha presentado en febrero de 2026, dos años después de lo previsto.”

La cifra habla por sí sola: 16,48 millones de euros, sin contar el IGIC, es la inversión estimada para la reparación. Pero el anterior gobierno ya alertó de que el coste final podría ser superior, incluyendo el lucro cesante derivado de un posible cierre del recinto. Una suma considerable que, según el PSOE, no debería recaer sobre los ciudadanos.

El psoe exige responsabilidades a calatrava y a las constructoras

El psoe exige responsabilidades a calatrava y a las constructoras

“Estamos ante una obra necesaria y urgente, pero no podemos permitir que la ciudadanía asuma los errores constructivos. Esa responsabilidad debe ser asumida por Santiago Calatrava y las empresas que ejecutaron la obra”, afirma Afonso con contundencia. La exigencia del PSOE busca trasladar la carga económica a los responsables de los fallos estructurales, evitando así un nuevo golpe al bolsillo de los tinerfeños.

La situación pone de manifiesto la complejidad de una obra icónica, pero también la necesidad de transparencia y rigor en la gestión de los fondos públicos. La promesa de apoyo a la ejecución de las obras del PSOE contrasta con la firme exigencia de que la factura final no se pague con el dinero de los ciudadanos, sino con la responsabilidad de quienes originaron el problema.

La pelota ahora está en el tejado de Calatrava y las empresas constructoras. La ciudadanía observa, expectante, si asumen su responsabilidad o si, una vez más, la carga recae sobre sus hombros.