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Irlanda del norte: nuevo permiso de conducir para frenar la carnicería en las carreteras

Un cambio radical en la formación de conductores llega a Irlanda del Norte: el nuevo sistema de permisos de conducir graduados, que entrará en vigor en octubre, busca frenar una escalofriante estadística: 164 personas muertas o gravemente heridas en accidentes causados por conductores entre 17 y 24 años en 2024.

¿Qué cambia realmente en la obtención del permiso?

La medida, pionera en el Reino Unido, introduce una serie de restricciones y etapas adicionales que buscan, en palabras de las autoridades, “ganar experiencia y habilidades de forma gradual en condiciones de menor riesgo”. El primer paso es un periodo mínimo de aprendizaje de seis meses antes de poder presentarse al examen práctico, un requisito que no afecta a los aspirantes a motociclistas. Pero la verdadera novedad reside en el programa obligatorio de formación, un registro detallado de las horas de conducción supervisada que deberá ser completado y documentado antes de la prueba.

Otro aspecto clave es la prolongación del periodo de protección para los nuevos conductores, que pasa de los 12 meses actuales a 24. Durante este tiempo, deberán llevar una placa distintiva 'R' en el vehículo. Y quizás la restricción más controvertida: para los conductores menores de 24 años, se limita el número de pasajeros entre 14 y 20 años que pueden viajar en el vehículo entre las 23:00 y las 06:00, salvo que se trate de familiares directos. Eliminarán, además, el límite de velocidad de 45 mph para conductores con permiso restringido.

Las consecuencias del incumplimiento de estas normas son significativas: hasta tres puntos en el carnet o una multa de hasta 1.000 libras. La cifra, aunque considerable, palidece ante el coste humano de los accidentes viales.

¿Una solución real o una medida demasiado restrictiva?

¿Una solución real o una medida demasiado restrictiva?

El Departamento de Infraestructuras justifica esta intervención argumentando la necesidad de abordar una tendencia preocupante. Pero hay un detalle que merece atención: este sistema, si bien busca proteger a los conductores noveles, podría generar una frustración que, paradójicamente, impulse a algunos a sortear las restricciones. La clave, como siempre, estará en la aplicación efectiva de la ley y en la concienciación de los jóvenes sobre la importancia de una conducción responsable. La seguridad vial no es una cuestión de restricciones, sino de responsabilidad compartida.

En última instancia, la efectividad de este nuevo sistema se medirá en la reducción de la siniestralidad. Si Irlanda del Norte logra revertir la tendencia actual, será un ejemplo a seguir. Si no, la medida se quedará en un parche temporal en una problemática mucho más profunda.