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La gasolina se dispara y los eléctricos, un negocio en auge

El mercado de vehículos usados ha experimentado un giro inesperado: los coches eléctricos, hasta ahora relegados a un segundo plano, están viendo cómo sus precios se disparan mientras los vehículos de combustión interna sufren fuertes descuentos. Un cambio de tendencia impulsado por la escalada de los precios del combustible y una creciente conciencia ambiental que, de confirmarse, podría acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica en Australia.

La crisis del petróleo revaloriza los vehículos eléctricos

La repentina subida de los precios de la gasolina, que se ha disparado en las capitales australianas durante marzo, ha provocado una demanda insólita de vehículos eléctricos. Según datos de MotorMetrics, la plataforma de análisis de inventario de vehículos, el precio de vehículos eléctricos usados como el Tesla Model Y ha aumentado más de un 6% en apenas dos semanas. Otros modelos populares como el Tesla Model 3, el MG4 y el Polestar 2 también han experimentado un incremento significativo, lo que sugiere que los concesionarios están seguros de poder mantener estos precios o incluso aumentarlos en el futuro.

Pero hay un detalle que complica el panorama: la oferta de vehículos eléctricos usados es limitada. Mientras la demanda se dispara, el stock se reduce, lo que contribuye a la subida de precios. A la inversa, los vehículos diésel y de gasolina están sufriendo recortes de precio drásticos, en algunos casos de hasta un 20%, reflejo de una pérdida de atractivo ante la perspectiva de llenar el depósito a precios cada vez más elevados.

El alquiler de coches eléctricos se dispara un 70%

El alquiler de coches eléctricos se dispara un 70%

La fiebre por los vehículos eléctricos no se limita a las compras. Rob Chan, director general de Turo Australia, una plataforma de alquiler de coches, ha constatado un aumento del 70% en las reservas de vehículos eléctricos e híbridos en comparación con el mismo período del año anterior. “Este cambio en el comportamiento del consumidor es único”, afirma Chan, comparándolo con el auge del “viaje de venganza” tras la pandemia, cuando la demanda de alquileres se disparó al reabrir las fronteras. “La gente busca opciones que tengan sentido económico, y los coches eléctricos se presentan como una alternativa atractiva”.

Har Rai Singh, un conductor de Sídney, es uno de ellos. Tras una experiencia negativa con la compra de un coche de combustión, ha optado por alquilar vehículos eléctricos para probarlos antes de tomar una decisión. “Ahora mismo, la gente espera en las gasolineras, pagando más de 100 dólares para llenar el depósito. Eso no tiene sentido”, declara Singh, quien reconoce haber encontrado algunos problemas con los puntos de carga, pero se muestra convencido de que la transición a la movilidad eléctrica es inevitable.

Economistas como Peter Esho advierten que, si bien no es la primera crisis petrolera, podría ser una de las últimas. La escalada de los precios del combustible ha acelerado la adopción de vehículos eléctricos, y se espera que esta tendencia se mantenga a medida que más modelos eléctricos lleguen al mercado australiano y mejore la infraestructura de carga.

La cuota de mercado de los vehículos eléctricos en Australia ha alcanzado ya el 13% de las ventas, y se espera que aumente significativamente en los próximos años, impulsada por la creciente demanda y la reducción de los costes de la energía eléctrica frente a la gasolina. La energía, al final, tiene otro precio. Y la paciencia, menos.