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Un poste arrastra la muerte: choque en menifee deja un cadáver en la cuneta

Las 20:02 del viernes. Un Toyota Prius 2024 se estrelló de frente contra un poste de madera que un camión de Southern California Edison arrastraba como si fuera un gigantesco cabo de guerra. El impacto fue tan brutal que el conductor, un hombre de 54 años que aún no ha sido identificado, murió en el acto. Su auto quedó hecho trizas en la esquina de Menifee Road y McLaughlin Road.

El giro a la izquierda que cambió todo

El giro a la izquierda que cambió todo

El camión salía del patio del substation Edison. El conductor giró a la izquierda sin calcular que, justo detrás, el Prius venía recto y rápido. El poste —de esos que soportan 12.000 voltios— atravesó la carretera como una lanza. El coche no tió tiempo de frenar. El resultado: una carrocería aplastada, un cuerpo sin vida y un silencio que todavía resuena en la memoria de los vecinos.

Los paramédicos del Riverside County Fire llegaron en cuatro minutos. No pudieron hacer nada. Declararon la muerte en la cuneta, bajo la luz fría de los faros de la patrulla.

La policía de Menifee descartó alcohol y drogas. Ahora buscan testigos que hayan visto el giro del camión o la velocidad exacta del Prius. Cualquier dato puede ser la pieza que complete el rompecabezas. El número es simple: (951) 723-1634.

Lo que nadie cuenta es que este tramo de Menifee Road es un corredor de sombras: no hay semáforo en el acceso al substation y la visibilidad se reduce al anochecer. Los vecinos llevan años pidiendo un stop o, al menos, un reflector. La respuesta oficial siempre fue la misma: «Está en estudio». Ahora hay un muerto en el estudio.

SoCal Edison emitió un escueto comunicado: «Colaboramos con la investigación». Ni una palabra de condolencia. La empresa transportaba un poste nuevo para reponer otro que cayó la semana pasada en una tormenta. La ironía: vino a arreglar la luz y se llevó una vida.

La cifra habla por sí sola: en lo que va de año, tres choques mortales en este mismo tramo. Dos involucraban vehículos de servicios públicos. El riesgo no es teoría; es estadística.

El siniestro quedará archivado en una carpeta digital, pero en la puerta de la casa de la víctima —donde aún no han entregado el parte oficial— el silencio es otra forma de evidencia. Allí, la luz del porche sigue encendida. Nadie quiere apagarla.