Bendodo desmonta a montero en huelva: arrogancia, fugas y un sánchez que ni la despide

El Portil huele a sal y a pólvica electoral. En la arena, Elías Bendodo ha clavado este domingo el dardo que el PP guardaba para María Jesús Montero: la acusa de presentarse en Andalucía con la soberbia de un césar y las ganas de un visitante de fin de semana. «Desde los tiempos de Julio César nadie hablaba en tercera persona», ha espetado el vicesecretario de Política Autonómica, mientras las cámaras grababan el oleaje y el gesto de sus compañeros, que asentían al ritmo de las olas.

La campaña que no arranca, según el pp

El ataque no es casual. Montero debutó oficialmente el viernes y ya acumula dos titulares incómodos: su frase de ser «la mujer que más manda del mundo» y la indecisión sobre si dejará el escaño en Madrid. Bendodo ha convertido esas palabras en un manual de qué no hacer para cualquier alumno de Ciencias Políticas. «Dice que viene a Andalucía a hacernos un favor porque ella es muy importante», ha ironizado, antes de compararla con Juanma Moreno, que «abandonó una Secretaría de Estado para pelearse por los andaluces».

La estampa de Montero, para el PP, es la de una ministra que mira el reloj pensando en la vuelta a la capital. «Ella no deja Madrid ni a tiros porque no quiere», ha insistido Bendodo, que interpreta el silencio sobre su acta como una puerta de escape abierta de par en par. El mensaje es claro: si no renuncias a tu escaño, no renuncias a tu sillón; y si no lo haces, es que no te fías de tu propio proyecto.

Sánchez, el ausente que también castiga

Sánchez, el ausente que también castiga

El golpe de gracia ha llegado con Pedro Sánchez. Bendodo ha desenterrado la despedida de Montero en el Congreso: «Cogió y se fue sin esperar a despedirla». Una imagen que, según el popular, certifica el distanciamiento interno del PSOE. «Tiene que ser duro que tu presidente te abandone incluso antes de que te hayas ido», ha sentenciado, mientras un ciclista cruzaba el paseo marítimo y la escena parecía guionada para viral.

El PP no solo busca erosionar a la candidata; quiere convertirla en el símbolo de una élite que mira Andalucía por el retrovisor. Lo que Bendodo ha llamado «gente normal» —esa que, según él, pide soluciones y no sermones— se convierte en el contrapunto perfecto al supuesto ego de Montero. Quedan 54 días para el 19-J y, en la playa onubense, el partido de Moreno ya ha marcado la primera línea de flotación: aquí no vale venir de visita.

La jugada está servida. A Montero le queda demostrar que su candidatura no es un paréntesis entre ministerios. Al PP, mantener el pulso sin parecer misógino. Y a los andaluces, decidir si prefieren al presidente que dejó Madrid o a la ministra que aún no ha renunciado a ella. El sol se ponía en El Portil y la marea, como la campaña, apenas comenzaba a subir.