Bilbao asfixia al unicaja: ¿playoff a la vista?
El Surne Bilbao Arena rugió anoche. No fue un simple triunfo, sino una declaración de intenciones: el equipo vizcaíno, con una victoria contundente (90-74) sobre el Unicaja, se planta como serio aspirante al playoff de la Liga Endesa. La igualdad en victorias con el rival andaluz, octavo clasificado, y un partido menos disputado, le otorgan una ventaja considerable en la carrera por la postemporada.

Melvin pantzar: el director de orquesta bilbaína
La actuación de Melwin Pantzar (11 puntos, 4 rebotes y 7 asistencias, con una valoración de 23) fue clave. Pero no todo fue individualismo. El Bilbao supo encontrar el camino a la canasta, desplegando un juego coral que desestabilizó a un Unicaja que nunca encontró la fluidez necesaria. La reaparición de Harald Frey también inyectó energía al banquillo local.
El inicio del partido fue caótico, una danza de errores y parciales que reflejaba la tensión del choque. Sin embargo, el Unicaja, impulsado por la precisión de Rubit y Duarte, logró establecer las primeras ventajas. Pero la reacción del Surne Bilbao fue inmediata. La defensa se endureció y el ataque encontró ritmo, culminando en una remontada al final del primer cuarto (26-23).
Lo que nadie cuenta es la importancia del parcial de 12-3 antes del descanso, liderado por Petrasek y un Pantzar en estado de gracia. Esa brecha de siete puntos, construida con trabajo y concentración, supuso un punto de inflexión en el partido. El Unicaja, aferrado a la lucidez de James Webb III, resistió como pudo, pero la tormenta bilbaína era implacable.
La expulsión de Webb (por cinco faltas) con siete minutos por delante fue un mazazo para el Unicaja. El estadounidense, hasta entonces el mejor de su equipo, se convirtió en una carga en lugar de un apoyo. La diferencia se disparó y el Bilbao, con una sólida defensa y una efectividad impecable en los tiros libres (29 de 34), sentenció el encuentro.
Aunque el Unicaja luchó por mantener el 'average' en los minutos finales, la marea bilbaína era imparable. El objetivo, al menos, de conservar la diferencia fue alcanzado, pero el sabor amargo de la derrota es innegable. El Surne Bilbao, por su parte, se agarra a esta victoria para afrontar con optimismo su participación en la Copa FIBA Europa, donde busca una nueva final consecutiva.
La cifra habla por sí sola: 90 puntos para el Bilbao, una muestra de su capacidad ofensiva y de su ambición por alcanzar el playoff. La búsqueda de la verdad, como siempre, nos lleva a observar que este equipo, con trabajo y determinación, puede llegar muy lejos.
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