Bolivia desbroza su laberinto burocrático: 3.300 millones de dólares y medio siglo de trámites en la diana
Bolivia acaba de declararle la guerra a su propio Estado. El presidente Rodrigo Paz firmó este lunes el decreto Tranca Cero, un plan que promete arrancar de cuajo la burocracia que, según sus cálculos, le cuesta al país el equivalente a 3.300 millones de dólares anuales, un 6 % del PIB que se escapa por ventanillas, sellos y colas interminables.
La medida llega de la mano del Banco Interamericano de Desarrollo y tiene una fecha límite: que ningún trámite estatal requiera más de 15 minutos ni una sola fotocopia para 2026. De momento, la jugada incluye una plataforma para denunciar «trancas» y un ranking público que avergonzará cada seis meses a las reparticiones más lentas.
Veinte años de «miedo al ciudadano»
Paz no se anduvo con eufemismos. Apuntó directamente a los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce como responsables de haber construido «un Estado que tenía pánico a que la gente prosperara». Su acusación se sostiene en una cifra demoledora: 3,5 millones de bolivianos —la mitad menores de 35 años— abandonaron el país desde 2006 huyendo, dice, de «permisos que nunca llegaban y licencias que nacían muertas».
El representante del BID, Leopoldo Avellán, rubricó la denuncia: «Bolivia gasta en papeleo lo que Perú invierte en salud pública». Y dejó caer que, si el plan cumple, el ahorro podría financiar dos hospitales como el de El Alto cada año.

El primer daño colateral: las fotocopias
La medida más visible —y que ya genera colas de WhatsApp— es la eliminación inmediata de la fotocopia de cédula, certificado de nacimiento y hasta el comprobante de domicilio cuando los datos existan en bases estatales. El ministerio de la Presidencia calcula que solo ese gesto ahorrará 1,2 millones de hojas al mes, el equivalente a talar 140 árboles de eucalipto al año.
Pero hay un detalle que nadie mencionó en el acto: los notarios. El gremio ya prepara un recurso de inconstitucionalidad porque, advierte, «sin papel sellado, desaparece la trazabilidad». Traducción: les quitan el negocio.
El reloj empieza ahora
El gobierno dio 180 días para que cada repartición cuelgue en su web el Catálogo Nacional de Trámites con tiempos, costos y un botón de «reporta tu tranca». El primer informe del ranking se publicará el 2 de enero de 2025. La entidad que aparezca en último lugar deberá exponer públicamente por qué falló; la que encabece la lista recibirá un millón de dólares para modernizar infraestructura.
Mientras tanto, en las oficinas de migración de La Paz ya se ensayan colas únicas y un aviso luminoso que reza: «Tu trámite no debe durar más que un mate». La frase suena a slogan, pero es la primera vez que un boliviano puede medir al Estado con un cronómetro en la mano.
El reto es descomunal: reducir 1.200 trámites nacionales a menos de 300 y que, en dos años, hacer un pasaporte cueste lo mismo que pedir un café. Si fallan, advierte Paz, «el próximo exiliado seré yo». La apuesta está servida; el temporizador, encendido.