Bruselas tira del freno ante el plan nuclear de macron: investiga 72.800 millones para edf

La Comisión Europea ha puesto el contador a cero. bruselas anunció este martes una investigación a fondo sobre el megaplan francés para construir seis reactores nucleares con 72.800 millones de ayudas públicas a EDF. El objetivo: comprobar si París regala ventajas a su empresa estrella o, por el contrario, dibuja un escenario donde el riesgo lo absorbe el Estado y el beneficio, la eléctrica.

El núcleo duro del asunto: ¿demasiado favor para edf?

El ejecutivo comunitario sospecha que el paquete anunciado por Emmanuel Macron en noviembre puede falsear la competencia. El mecanismo prevé un préstamo subvencionado que cubre el 60 % de la construcción, un contrato por diferencia que blinda ingresos durante 40 años y un seguro contra catástrofes naturales o cambios legislativos. Todo pensado para que EDF no pierda un euro, aunque el proyecto se dispare.

Lo que más escuece en bruselas es la posible «transferencia de riesgo excesiva» al contribuyente. Traducción: que el Estado francés asuma los imprevistos mientras la empresa mantiene el control y los beneficios. La comisión quiere saber si estas medidas se limitan a lo «estrictamente necesario» o, simplemente, convierten a EDF en un jugador que no puede perder.

El calendario que enciende alarmas

El calendario que enciende alarmas

Los seis reactores se levantarán en Penly, Gravelines y Bugey. No empezarán a producir electricidad hasta 2038 y su vida útil se prolongará hasta 2044. Ocho años de plazo son una eternidad en política energética. Para entonces, la UE habrá cerrado o abierto más de una legislatura y el precio del gas, hoy calmado, puede volver a dispararse. El coste, 72.800 millones, ya parece un suelo revisable.

Francia defiende que el plan es «necesario» para la descarbonización y la seguridad de suministro. bruselas, por ahora, compra la necesidad, pero no el precio ni la forma. La investigación puede alargarse meses y, de encontrar irregularidades, París tendrá que renegociar. El mensaje es claro: ni siquiera el nuclear más ambicioso de la Unión está exento de rendir cuentas.

EDF, que ya controla el 100 % del parque atómico galo, sale al alza en bolsa cada vez que se anuncia un nuevo reactor. Si bruselas le recorta ventajas, la factura puede trasladarse a los consumidores. Si no interviene, el resto de operadores europeos se quejarán de jugar en un campo inclinado. Europa tiene hasta 2038 para decidir quién paga el nuevo atomic francés. El reloj acaba de empezar.