Cantabria tumba la rebelión de vox contra el acuerdo ue-mercosur: el campo queda expuesto
El Parlamento de Cantabria ha dicho este lunes no a la huelga de cintura que Vox pretendía darle al tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur. La proposición no de ley de la formación ultra ha caído por tierra con los votos en bloque de PP y PSOE, mientras el PRC rompió filas y se sumó a la crítica. En la réplica, los ganaderos protestaban a las puertas de la sede regional por la caída del precio de la leche. Dentro, el debate se encendía.
La trinchera del campo, en directo
Leticia Díaz, portavoz de Vox, cargó contra la «hipocresía climática» del tratado: «Mientras aquí se exige certificación, allí se talan árboles y se inyectan hormonas». Su propuesta era clara: paralizar la aplicación provisional del acuerdo mientras el Tribunal de Justicia de la UE se pronuncia, un proceso que puede durar dos años. «Una explotación que cierra en Soba no reabre en 2028», advirtió. La parlamentaria aseguró que la medida era «tiro de gracia» para un sector «herido de muerte» por la falta de relevo y la subida de costes.
PP y PSOE respondieron con el mismo manual: oportunidad. Juan José Alonso, del PP, defendió la eliminación de aranceles y la creación de 22.000 empleos. «El enemigo no es Mercosur, es el Gobierno que no protege», espetó. El socialista Joaquín Gómez evocó la entrada de España en la CEE: «Entonces también lloramos, luego nos adaptamos y ahora lideramos». Ambos coincidieron en que vetar el acuerdo es «romper con Europa».

El prc rompe el bloque y advierte: «unos ganan, otros pierden»
Pedro Hernando, portavoz regionalista, fue el único que se alineó con Vox. Reconoció beneficios para algunos sectores, pero dejó caer la daga: «Los efectos para el primario serán inmediatos e irreversibles». Acusó a PP y PSOE de saltarse la legalidad europea al aprobar provisionalmente un tratado que aún tiene interrogantes en el TJUE. «Muchos fueron a las tractoradas a hacerse la foto, pero la verdadera imagen es la de hoy», zanjó.
La votación deja a los ganaderos cántabros con el mismo panorama: precios en picado, costes disparados y un tratado que ya navega hacia la aplicación. La próxima parada: Bruselas. La última: la explotación que cierre mañana en Valderredible.