Chile se atasca en el 8,3 % de paro: más sanidad y turismo, pero la informalidad crece

El empleo chileno avanza con freno de mano. El INE acaba de ratificar que entre diciembre y febrero el desempleo se quedó clavado en el 8,3 %, la misma cifra del trimestre anterior y solo una décima menos que hace un año. Un estancamiento que huele a agotamiento: la economía crea puestos, sí, pero no al ritmo que la fuerza laboral demanda.

Sanidad y hostelería tiran del carro

La salud pública desborda camas y contratos: la ocupación en sanidad trepó un 8,9 %. Le siguen de cerca los servicios profesionales (+14,8 %) y la hostelería, que tras dos años de desastres, reabre con una oleada de 9,4 % más de empleados. Son los tres sectores que impulsaron la timida subida del 1 % en la población ocupada. La recuperación, sin embargo, tiene sabor a chapuza: 1 de cada 4 trabajadores (26,5 %) sigue anclado en la informalidad, cuatro décimas por encima del año pasado.

El INE también desvela la grieta de género. Mientras el paro masculino bajó dos décimas y se situó en el 7,8 %, el femenino subió hasta el 9 %. La brecha se ensancha en plena campaña por la equidad. El mensaje es brutal: la salida de la crisis laboral no llega por la misma puerta para todos.

Más empleados, menos horas

Más empleados, menos horas

La ironía del informe: hay más gente trabajando, pero trabajan menos. El número de horas efectivas se redujo un 0,1 % y la jornada promedio se encogió 1,1 %, hasta las 35,4 semanales. El hombre promedia 38,1 horas; la mujer, 31,9. El dato es un termómetro de precariedad: los nuevos contratos no llenan la nevera, solo la agenda.

La tasa de participación (62,3 %) y la de ocupación (57,1 %) permanecen inmóviles. En la práctica, chile logró estabilizar el mercado laboral, pero a costa de bajar el listón. El gobierno respirará al no ver subir el paro, pero la calle percibe la misma cosa de siempre: colas, horarios partidos y sueldos que no dan para ahorrar.

La lección es clara: sin reformas que ataquen la informalidad y la brecha de género, el 8 % se convertirá en techo de cristal de la recuperación. chile crece, pero sus trabajadores siguen en la misma página del contrato: renovable, mal pagado y sin horas extra.