Chileno detenido tras robar notebooks en pleno microcentro: la fuga que duró tres cuadras

La puerta de blindex del edificio de 25 de Mayo al 100 explotó en mil pedazos a las 9:37 de este martes. Entre el estampido y los cristales volando, Francisco Javier P. A., 32 años, nacional chilena, salió corriendo con cuatro notebooks bajo el brazo y cuatro chequeras marcadas con el logo de una empresa exportadora. No llegó a la esquina.

La encargada que lo vio todo

María Eugenia Rivas, encargada del edificio desde 1997, tomó el ascensor de servicio cuando notó que la puerta del octavo piso estaba entreabierta. «Pensé que era el cadete de la distribuidora», me dijo minutos después mientras los peritos levantaban huellas en el marco forzado. «Lo vi salir con una mochila abultada y guantes de látex. Ahí supe que no traía nada bueno».

Rivas no perdió el tiempo: pulsó el botón de pánico conectado a la comisaría de la zona y corrió hasta la vereda. El ladrón ya había quebrado la puerta principal de blindex de un puntapié para salir. El vidrio templado quedó hecho trizas sobre la alfombra roja del lobby. El ruido alertó a dos agentes de la División Servicios Especiales de Trínsito que patrullaban por la diagonal Sur. Con el descripcion de Rivas —camisa a cuadros, gorra negra, acento extranjero— armaron un cerco de tres cuadras.

El momento del arresto

El momento del arresto

Lo encontraron en la esquina de San Martín y Reconquista, tratando de abrir una de las notebooks para sacarle el disco duro. Llevaba aún el destornillador plateado que usó para levantar la cerradura de la oficina. En la mochila negra recuperaron las cuatro computadoras, las chequeras en blanco y un bloc de notas con contraseñas escritas en código: «Clientes VIP», «Banco chico», «Sueldos diciembre».

El fiscal Rouco Oliva, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°45, dispuso la detención por «robo en grado de tentativa agravado por escalamiento». El sospechoso quedó alojado en la alcaidía de Comodoro Py y en las próximas horas se definirá si se le dicta prisión preventiva. La empresa damnificada, una trading de granos con oficinas en Paraguay y Miami, calcula pérdidas por 12.000 dólares entre hardware y la posible filtración de datos.

El patrón que nadie quería ver

El patrón que nadie quería ver

Lo que parece un robo más en el Microcentro enciende una alarma que el Observatorio de Seguridad del Centro porteño arrastra desde 2022: el 38 % de los delitos en la zona se cometen entre las 8 y las 10 de la mañana, cuando los edificios aún no completan la rotación de porteros y los accesos quedan bajo mínimos. El modus operandi es casi calcado: forzar puertas de oficinas que usan cerradias de sobre y llevarse hardware liviano que se vende rápido en Mercado Libre o en las cuevas de Constitución.

Francisco Javier P. A. ya había sido arrestado en Santiago de Chile en 2019 por un robo similar en la torre Titanium. La interpol local lo tenía fichado, pero la alerta no llegó a tiempo a la fuerza porteña. Mientras tanto, María Eugenia Rivas volvió a su puesto en la portería con un nuevo botón de pánico en el bolsillo y la certeza de que la próxima vez el cristal puede ser reemplazado por acero.