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El veneno que nunca escupió el dilophosaurus: así desmonta la ciencia el mito de jurassic park

El Dilophosaurus de Steven Spielberg mata con saliva ácida y un alegre collar de parapeto. Treinta años después, los fósiles siguen mudos: ni un surco, ni una glándula, ni el más mínimo rastro de toxina. La química del cine se ha quedado sin reactividad en el Jurásico real.

La escena dura diez segundos y basta para grabar en la memoria colectiva una mentira de proporciones colosales. El público sale del cine convencido de que los dinosaurios escupían veneno; los paleontólogos salen con ganas de romper la pantalla. Lo que nadie cuenta es que el primer fósil de Dilophosaurus se excavó en 1942 en Arizona y ya venía sin franquicia cinematográfica ni glándulas salivales modificadas.

La trampa del surco dental y otros espejismos

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En 2009 un grupo de investigadores chinos observó surcos en los dientes del Sinornithosaurus y lanzó la hipótesis de un