Cierran pozos ilegales en cuatrociénegas y el turismo se ahoga antes de semana santa
La Guardia Nacional selló tres pozos y clausuró el paraje Río Mezquites en Cuatrociénegas cuando los hoteleros ya contaban los días para llenar habitaciones. El operativo federal cayó como baldazo de agua fría: Semana Santa a la vista y la principal atracción natural de Coahuila fuera de servicio.
La medida, ejecutada por Semarnat, Profepa, Conanp y Conagua, alega extracción ilegal de agua en una reserva que contiene microorganismos que no existen en ningún otro planeta. El problema: el agua que protegen es la misma que usan los hoteles, restaurantes y guías locales para sobrevivir.
El alcalde calcula pérdidas millonarias y los hoteleros gritan «chacales»
Víctor Manuel Leija Vega, presidente municipal, admite que el turismo representa el 70 % de la economía y que la clausura «nos pega en la línea de flotación». Mientras tanto, Armando de la Garza Gaytán, dirigente de la Asociación Mexicana de Hoteles en Coahuila, estalló en redes: «Nomás llega la temporada y se van como locos a ver cómo joden». Su frase resume el sentir de quienes ven en la operación una mezcla de improvisación y castigo colectivo.
Lo que no aparece en los oficios es que los pozos clausurados abastecían a la Hacienda 1800, un resort con 42 habitaciones que ya había vendido paquetes completos para el puente. Ahora devuelve dinero que ni siquiera tiene. Los empleados, en suspensión temporal, se suman a la fila del seguro de desempleo.

El agua que sobra en el desierto y falta en las arcas
Cuatrociénegas almacena 15 mil millones de metros cúbicos en acuíferos subterráneos, pero la Conagua detectó que los pozos cerrados bombeaban 180 mil litros diarios sin concesión. La multa: hasta 5 millones de pesos por cada pozo. El costo político: una comunidad que ya no cree en la promesa de «turismo sustentable».
La ironía late en cada charco cristalino: la misma agua que atrae a 120 mil visitantes al año es la que ahora justifica el cierre. El valle, declarado Área de Protección de Flora y Fauna desde 1994, se convierte en el ejemplo perfecto de cómo la ley ambiental puede ser tan rígida como el yeso que sella los pozos.
La temporada alta arranca en 72 horas. Los hoteles prevén una ocupación del 20 %. Los guías de turismo de aventura ya emigraron a Parras y Torreón. Y en la oficina de Conagua, la circular sigue vigente: «No se otorgarán nuevas concesiones hasta que el acuífero recupere su nivel». Nadie sabe cuándo será eso. Mientras tanto, Cuatrociénegas respira por tubos de oxígeno y el desierto cobra silencio.