Cndh desafía a la onu: ¿encubrimiento o realismo en las desapariciones?
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha encendido la polémica al rechazar frontalmente las conclusiones de la ONU sobre las desapariciones forzadas en México. Un pronunciamiento que, más allá de la mera discrepancia, plantea interrogantes sobre la objetividad de los organismos internacionales y la persistente dificultad de analizar la realidad mexicana desde fuera.
La onu acusa, la cndh responde: un choque de perspectivas
El Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada ha instado al Secretario General a remitir el caso mexicano a la Asamblea General, alertando sobre indicios de privación ilegal de la libertad generalizada y sistemática. La CNDH, sin embargo, considera que esta interpretación carece de “sustento suficiente” y aduce que el análisis del Comité ignora elementos históricos y avances recientes, basándose en información que, a su juicio, no refleja la evolución del fenómeno.
Lo que nadie cuenta es que la CNDH denuncia que el informe de la ONU incurre en contradicciones, reconociendo la falta de una política de Estado en la materia, pero sugiriendo al mismo tiempo que las desapariciones derivan de políticas públicas. Un punto que, según la Comisión, revela una falta de perspectiva histórica y una evaluación superficial de las tendencias.
La CNDH también ha puesto en tela de juicio la metodología empleada por la ONU, señalando que se basó principalmente en peticiones de algunas organizaciones civiles, sin considerar los esfuerzos institucionales y presupuestales implementados en los últimos años. La Comisión, además, cuestiona la equiparación de la situación actual con periodos anteriores, argumentando que las desapariciones han tenido una concentración temporal y regional específica, lo que dificulta calificarlas como un fenómeno generalizado.
“No hay indicios bien fundados de que esto constituya en sí misma una política federal para la comisión de tales actos”, afirma el documento de la CNDH, insistiendo en que, en la actualidad, no se identifican elementos que permitan afirmar la existencia de una política deliberada desde el Estado para permitir la comisión de desapariciones.

Un historial de recomendaciones: la cndh en acción
La Comisión destaca su labor en la emisión de 14 recomendaciones relacionadas con casos de desaparición forzada ocurridos en años anteriores, desde la tragedia de Iguala en 2012 hasta incidentes en Veracruz y Tamaulipas, pasando por casos vinculados a autoridades federales y de la Ciudad de México. Estas recomendaciones, según la CNDH, evidencian una disminución de los hechos violatorios graves en los últimos dos gobiernos y una mayor celeridad en la atención de estos casos.
Pero la controversia no termina ahí. La CNDH también ha lanzado una acusación contundente: algunos organismos multilaterales, según la Comisión, buscan posicionarse en contextos como el de México, pese a no haber intervenido en otros escenarios globales de mayor impacto. Y, para colmo, acusa a ciertas organizaciones civiles de utilizar el tema de las desapariciones forzadas con fines políticos, denunciando que “se busca seguir lucrando con los derechos humanos”.
La cifra habla por sí sola: desde 1951 hasta 2012, la CNDH ha documentado casos de desaparición forzada, particularmente durante la llamada “Guerra Sucia”. Ahora, la Comisión asegura que “la desaparición forzada ha dejado de ser política de Estado”.
El desafío ahora es claro: ¿se trata de un genuino esfuerzo por analizar la realidad mexicana con objetividad o de una defensa a ultranza de un sistema que, a los ojos de muchos, sigue siendo cómplice de la impunidad?