Colombia corta sus arterias: 10 millones de vehículos se mueven entre derrumbes y bloqueos
La Semana Santa arranca con el asfalto colombiano hecho trizas: 5 cierres totales, 22 parciales y más de 10 millones de vehículos tratando de pasar por huecos que se abren tan rápido como los tapa el Invías. La ministra Mafe Rojas promete una red segura, pero la realidad habla otro idioma: la Bogotá-Medellín está bloqueada, la Cali-Popayán también, y la app Viajero Seguro parpadea en rojo como un semáforo que no sabe si parar o seguir.
El #767 ya no es el sheriff del andén
El tradicional número de auxilio vial que todos memorizamos dejó de ser un simple teléfono: ahora es un sistema digital que recibe WhatsApp y geolocaliza al viajero. El cambio llegó el sábado 28 de marzo, justo cuando el país mete la primera marcha hacia la playa o la finca. El truco es que la línea 767 sigue atendiendo, pero a través del 320 301 7300 y de la web invias-viajero.vercel.app. La promesa: menos tiempo en la línea, más datos en la pantalla. La trampa: si no tienes datos móviles, el derrumbe te alcanza antes que la ayuda.
Invías insiste en que la transformación no cerrará la llave de atención, pero los conductores que ya probaron el nuevo sistema se quejan de bots que responden con enlaces y no con grúas. La entidad asegura que 600 funcionarios y 1.600 maquinarias estarán esparcidos por los 18.000 km de carretera nacional. La cifra habla por sí sola: un operario cada 30 km, siempre que no esté atrapado detrás de un deslizamiento.

Lluvias y restricciones: la malla que ahoga al camión
Mientras tanto, la temporada de lluvias juega sucio: deslizamientos en Nariño, caída de rocas en Antioquia, puentes maltrechos en Santander. La ministra anunció restricciones al transporte de carga pesada: desde el miércoles 1 hasta el domingo 5 de abril, los camiones de más de 3,4 toneladas tendrán horarios de cama. El objetivo es desatascar los corredores, pero el efecto colateral será un alza discreta en el precio del plátano y el pollo en las regiones que dependen del tránsito pesado.
El plan Semana Santa Segura dibuja 1.200 puntos de control y 21.000 policías repartidos en carretera. Multas de hasta 2.5 smmlv para quienes conduzcan borrachos y 20 días de comparendo para los que se metan en contravía. La Policía promete tolerancia cero, pero el detector de alcoholemia más cercano puede estar al otro lado del deslizamiento.

La única ruta que no sangra: cali-buenaventura
Entre tanto caos, la Cali-Buenaventura brilla como un clavo ardiendo en la noche: 3 horas limpias, ningún incidente reportado y el Puerto colombiano recibiendo la última ola de contenedores antes del parón festivo. La ironía: la salida al Pacífico está abierta, pero la que conecta las dos capitales del interior está cortada. El mensaje subliminal del país: para llegar a la costa, primero hay que atravesar la montaña y rezar porque no se mueva.
Invías promete que para el domingo de resurrección la mitad de los cierres habrá sido remediada. Los ingenieros trabajan 24 horas, pero la montaña sigue soltando piedras cada vez que se asoma el sol. La lección que deja la carretera es tozuda: en Colombia, planear un viaje no es marcar ruta en Waze, es aceptar que el mapa puede volverse papel mojado antes de llegar al destino.