Combustible, pánico y violencia: asia al borde del colapso energético

El precio del combustible se ha disparado, y con él, la desesperación. En asia, la escasez se traduce en saqueos, agresiones e incluso asesinatos, mientras los gobiernos luchan por contener una crisis energética exacerbada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. No es una predicción apocalíptica, es la cruda realidad que se vive hoy en Bangladesh, India, Pakistán y Filipinas.

El estop del ormuz desata el caos

La guerra en Oriente Medio ha bloqueado el estrecho de Ormuz, arteria vital para el suministro energético de asia. Bangladesh, que importa el 95% de su energía, se encuentra en la cuerda floja. Las gasolineras, antes centros de abastecimiento, ahora son escenarios de caos y violencia. Conductores formaron colas kilométricas, presa del pánico, mientras que redes ilegales acaparaban combustible para revenderlo en el mercado negro a precios exorbitantes.

La situación ha degenerado hasta el punto de que trabajadores de gasolineras han sido brutalmente golpeados, incluso asesinados. El caso de Sujat Ali, un camionero que asesinó a Nahid Sardar, gerente de una gasolinera tras serle negado combustible, es solo la punta del iceberg. Rabiul Islam, propietario de la gasolinera de Sardar, lamenta la escasez: “Ni siquiera durante la pandemia de COVID-19 o las protestas de 2024 habíamos visto tanta violencia.”

Más allá de bangladesh: un riesgo regional

Más allá de bangladesh: un riesgo regional

La crisis no es exclusiva de Bangladesh. En India y Pakistán, trabajadores de estaciones de servicio también han sido víctimas de robos y agresiones. En Filipinas, miles de trabajadores del transporte se declararon en huelga, paralizando el país. El asesor del primer ministro de Bangladesh, Rashed Al Mahmud Titumir, expresó su exasperación: “¿Dónde está la conciencia global para resolver esta crisis?