Comuns aceita el desafío: negociar con junts para blindar los alquileres
Candela López, la coordinadora nacional de Comuns, ha lanzado este lunes un órdago: su formación cree que aún hay espacio político para que Junts vote a favor de la prórroga de los alquileres. El decreto, que congela los precios y limita las subidas al 2 %, se debatirá en el Congreso tras Semana Santa. Junts, hasta ahora, lo veía como un atentado contra la libertad de mercado. Comuns, como una válvula de escape para millones de familias.
Una negociación que se cocina en la sombra
López no ha desvelado si ya hay contactos formales, pero ha dejado claro que la discreción es la norma. «La finalidad es mantener las negociaciones en la discreción», ha dicho, como quien habla de un acuerdo de paz en una zona de guerra. La estrategia es sencilla: evitar que la presión mediática estrelle antes de tiempo una operación que, de salir adelante, blindaría a 2,5 millones de contratos.
El argumento de Comuns es demoledor: si durante la pandemia y la guerra de Ucrania se aplicaron topes similares, ¿por qué no hacerlo ahora que el Banco de España avisa de que la inflación puede tocar el 6 %? «No es una medida novedosa», ha recordado López, como quien le dice a un escéptico que el paraguas ya se inventó.

El riesgo de una derrota que nadie quiere firmar
El escenario es incómodo para el Gobierno. Si Junts mantiene el 'no', el decreto caería y el PSOE quedaría expuesto a la foto del desahucio simbólico: el Ejecutivo sin herramientas para frenar la escalada del precio de la vivienda. Comuns, socios de investidura, no quieren figurar en esa instantánea. De ahí que López haya subido el tono: «Es imprescindible» que salga adelante.
El reloj corre. Cuando se fije la fecha exacta del pleno, las llamadas cruzadas se multiplicarán. El truco está en ofrecer a Junts algo que no sea solo política: un compromiso de futuro, una mesa de diálogo, una foto que sirva de vendaval en campaña. El problema es que el independentismo catalán ya no se conforma con gestos. Quiere carnaza legislativa.
En la calle, mientras tanto, los precios siguen subiendo. El Instituto Nacional de Estadística certifica que el alquiler ha encadenado 24 meses de subidas. La media nacional ya roza los 900 euros. En Barcelona, se superan los 1.200. La urgencia no es retórica: es la factura que llega el día uno de cada mes.
Candela López lo sabe. Por eso, antes de cerrar la rueda de prensa, ha dejado caer una frase que suena a ultimátum: «Se intensificarán las negociaciones». Traducción: si Juns no cede, Comuns tendrá que explicar por qué el escudo prometido se quedó en borrador. Y esa es una foto que nadie quiere colgar en la nevera.