Concepción campos toma el timón del consejo de transparencia con el respaldo de la izquierda y la abstención del pp
Concepción Campos Acuña, la jurista que llevó el feminismo institucional hasta la última trinchera de la Administración, se coloca este martes al frente del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. Un cargo que parece un trámite y que, en realidad, es la llave de acceso a los cajones más herméticos del Estado.
La gallega, doctora en Derecho y hasta ahora presidenta de la Asociación de Mujeres en el Sector Público, recibe el testigo de José Luis Rodríguez Álvarez tras cinco años en los que el organismo pasó de ser un chiringuito más a tener estatus de autoridad administrativa independiente. La mayoría absoluta de la Comisión de Hacienda —con el PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV y BNG a favor— blinda su nombramiento. El PP se abstiene. Vox, como no, vota en contra. El mandato: cinco años, sin opción a repetir.
El poder que no se ve
El Consejo no regula precios ni subvenciones. Tampoco multa. Su arma es más sutil: la obligación de responder. Desde 2013, cuando Rajoy lo creó para contentar a Bruselas, ha forzado a ministros, alcaldes y consejeros a abrir expedientes que preferían mantener sellados. Campos llega con la promesa de endurecer el trámite. Y con un currículo que huele a aula universitaria y a asamblea de trabajadoras públicas.
En la Universidad de Vigo codirige la Cátedra de Buen Gobierno Local. En la calle, ha sido la voz de las funcionarias que denunciaban techos de cristal y expedientes de conciliación que se perdían en los pasillos. Ahora tendrá que vigilar que esos mismos pasillos no devoren la información que los ciudadanos reclaman.
La salida de Campos deja vacante la presidencia de la asociación que ha gestionado durante los últimos años. La releva Carmen Seisdedos, pedagoga y veterana en políticas de igualdad. El cambio se oficializó este lunes en la misma red social en la que, hace apenas un mes, Campos defendía la necesidad de «feminizar también los órganos de control».

Del papel a la práctica
Rodríguez Álvarez se despide con una nota de prensa en la que celebra la aprobación del Estatuto regulador en 2024. «Es una pieza esencial de nuestro sistema de garantías», subraya. Lo que no menciona es que, durante su mandato, el Consejo acumuló más de 3.000 quejas por falta de respuesta y que la mitad de los ayuntamientos sigue sin publicar sus contratos menores. Campos hereda ese rompecabezas. Y el reto de convertir la transparencia en algo más que un portal web bien diseñado.
El organismo ha tenido solo tres presidentes desde su nacimiento. Esther Arizmendi, la primera, lo pilotó durante la etapa de mayor recorte. Francisco Javier Amorós lo hizo coincidir con el 155 y los primeros intentos de independizar la oficina del Gobierno. Ahora le toca a una mujer que viene de la red de mujeres que ya no cree en los cambios de gesto. Ella pide datos. Y, sobre todo, nombres.
La toma de posesión será este martes en el Palacio de la Moncloa. Poco protocolo, mucha expectativa. Porque si algo ha demostrado la historia reciente es que quien controla el acceso a la información controla la narrativa. Y en eso, la nueva presidenta lleva años de ventaja.