Confirmaron el procesamiento del juez salmain por cobrar coimas para liberar 10 millones de dólares
La Cámara Federal de Rosario selló el destino del juez federal Gastón Salmain y del escribano Santiago Busaniche: ambos quedaron procesados por pedir 200.000 dólares a cambio de una medida cautelar que le permitió a un financista acceder al dólar oficial en pleno cepo. La maniobra, revelada por el propio beneficiario, Fernando Whpei, se fraguó en diciembre de 2023, cuando el país cambiaba de gobierno y la brecha cambiaria era un abismo de rentabilidad.
La cámara avaló al arrepentido y desmintió la defensa
Los jueces Aníbal Pineda, Silvina Andalaf Casiello y Élida Vidal consideraron que el testimonio de Whpei no era una sola voz en el vacío: impactos de antenas, llamadas tras la medida y el timing exacto de los encuentros configuran un entramado que la defensa no logró romper. El argumento de prueba «prematura» cayó por su propio peso; la Sala B advirtió que la etapa posterior podrá aportar nuevos elementos, pero lo que ya existe basta para procesar.
Salmain, titular del Juzgado Federal Nº 1 de Rosario, sigue con fueros intactos. La prisión preventiva en su domicilio con tobillera electrónica quedó firmada, pero no se ejecutará mientras el Consejo de la Magistratura no le saque el escudo. Busaniche, intermediario según la causa, comparte la misma suerte: prohibición de salir del país y embargo de 10 millones de pesos.

El negocio se quebró con la devaluación de milei
La operación tenía un punto de quiebre: diez millones de dólares al valor oficial, cuando el blue superaba los 1.000 pesos. La cautelar de Salmain contra el BCRA abrió la compuerta del MULC a Attila Fideicomisos SRL, la firma pantalla de Whpei. Pero la devaluación que anunció Javier Milei apenas asumió pulverizó la ganancia esperada y dejó a los cómplices con un porcentaje de una diferencia que ya no existía. Aún así, la coima pactada —el 10 % del spread— se cobró igual, según el arrepentido.
La fiscalía federal, a cargo de Javier Arzubi Calvo y Federico Reynares Solari, amplió la imputación a cohecho, prevaricato e incumplimiento de deberes. La defensa de Salmain insiste en que no hay decisión «contra la ley a sabiendas», pero la Cámara respondió que el estándar probatorio ya está cubierto. Busaniche, por su parte, apeló calificando su procesamiento de «antojadizo»; los jueces lo desestimaron.
Whpei, convertido en colaborador privilegiado, ya tiró del hilo en otras causas de corrupción judicial. Esta vez su palabra le costó el cargo al juez que él mismo había sobornado. El cerco se cierra: Salmain enfrenta ahora la destitución en el Consejo de la Magistratura y la posible prisión domiciliaria, mientras su nombre pasa a ser sinónimo de la podredumbre que el sistema no logró disimular.