Controladores de sevilla: huelga a la vista por la feria y la final de copa

La torre de control del aeropuerto de Sevilla huele a pólvora laboral. Diez operarios aguantan el tirón de un tráfico que crecerá un 10 % este verano mientras la empresa, Saerco, reduce plantilla y recorta turnos. El sindicato USCA avisa: si no hay mesa de negociación, el paro coincidirá con la Feria de Abril y la final de la Copa del Rey.

De 16 a 10: la sangría de personal que nadie frena

Cuando Saerco se hizo con la concesión en septiembre de 2021, la torre sevillana tenía 16 controladores. Hoy quedan diez. La misma losa de trabajo —gestionar desde el Boeing que aterriza hasta el helicóptero del 061 que despega de La Cartuja— recae sobre menos cabezas y, encima, la operativa crece. El sindicato pide cubrir las bajas; la empresa propone turnos más largos con menos gente. “No es un conflicto económico, es de seguridad”, aclara Pablo Gómez Junquera, portavoz de USCA.

El nuevo esquema de rotación, que los controladores rechazan de plano, les obligaría a atender el mismo espacio aéreo con un 20 % menos de efectivos por turno. El cálculo es demoledor: cada operario gestionaría hasta 120 movimientos diarios en plena Feria, cuando el límite recomendado por Eurocontrol ronda los 80. “No nos piden esfuerzo, nos piden milagros”, suelta un veterano bajo anonimato.

La empresa que no negocia y el calendario que aprieta

La empresa que no negocia y el calendario que aprieta

Saerco, filial del grupo Sear, facturó 23 millones en 2022 solo por los servicios de navegación de zonas de baja altitud. En Sevilla controla todo lo que vuela por debajo de 1.900 pies. La concesión le reporta unos 3,5 millones anuales, según los presupuestos de Aena, pero el sindicato denuncia que la inversión en personal no acompaña.

La empresa declina reunirse en la mesa de negociación desde febrero. Su última oferta consistió en retirar la reorganización de turnos a cambio de congelar la plantilla actual. “Es como venderte la nevera y quedarse con los cubitos”, ironiza Gómez Junquera. El plazo para presentar la convocatoria de huelga vence el próximo viernes. Si se formaliza, el paro podría ser de 24 horas y repetirse en cada fin de semana de mayo, justo cuando Sevilla se llena de fiesta y de vuelos chárter.

¿Quién paga el pato si se cae la torre?

La última vez que los controladores sevillanos hicieron huelga, en 2010, el caos se tradujo en 200 vuelos cancelados y pérdidas estimadas de 6 millones para el sector turístico. Ahora el escenario es más delicado: la Feria atrae a 550.000 visitantes y la final de la Copa reunirá a 60.000 aficionados. El Comité de Empresa ya ha avisado a LaLiga, a la Consejería de Turismo y a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Todos miran para otro lado.

Mientras tanto, los diez titulares de la torre siguen firmando cada plan de vuelo con la certeza de que el siguiente puede ser el que les haga saltar los fusibles. “No queremos parar, pero si nos empujan, lo haremos”, advierte Gómez Junquera. El reloj corre: la Feria empieza el 7 de mayo y la final, el 25. Entre medias, solo queda la cuenta atrás de un conflicto que, como el avión que se queda sin pista, no admite demora.