Córdoba al límite: reclutamiento infantil acecha en la sombra
La Defensoría del Pueblo ha encendido las alarmas en córdoba, alertando sobre la posible existencia de al menos dos centros de entrenamiento clandestinos donde menores son reclutados por estructuras armadas ilegales. La información, obtenida directamente en el terreno, revela una realidad preocupante que se oculta a los registros oficiales, amenazando la seguridad y el futuro de una generación.
Un subregistro preocupante: el miedo silencia las voces
La defensora del pueblo, Iris Marín Ortiz, ha denunciado un alarmante subregistro de casos, consecuencia directa del temor de las familias a denunciar. En muchos territorios, el control férreo de las estructuras armadas y la amenaza de represalias impiden que las víctimas rompan el silencio. La falta de datos precisos dificulta la medición real del alcance de este flagelo, pero las señales son inequívocas: el reclutamiento infantil se extiende como una sombra.
Lo que nadie cuenta es que la información que ha llegado a la Defensoría proviene principalmente de testimonios y un seguimiento exhaustivo en el campo, una labor de detectives sociales que ha permitido vislumbrar la magnitud del problema a pesar de la ausencia de denuncias formales. No son cifras frías, son vidas truncadas.

Córdoba: una dinámica distinta, un reclutamiento silencioso
A diferencia de otras regiones, en córdoba los grupos armados han optado por una estrategia más sutil: el convencimiento. En lugar de recurrir a la fuerza bruta, buscan persuadir tanto a los menores como a sus familias, prometiendo un futuro mejor o explotando necesidades básicas. Esta aproximación encubierta reduce las posibilidades de que los casos sean reportados, creando una percepción de normalidad que facilita la expansión de estas redes.
La cifra habla por sí sola: En Colombia, en 2025, se registraron 257 casos de reclutamiento infantil, un número que, según la Defensoría, es solo la punta del iceberg. Para el primer bimestre de 2026, se han reportado 15 nuevos casos, una tendencia preocupante que, de continuar, podría significar un caso cada 12 horas. Una estadística que debería estremecer al país.

Víctimas vulnerables: un impacto desproporcionado
El reclutamiento infantil no afecta a todos por igual. El 47% de las víctimas pertenecen a comunidades indígenas, mientras que un 8% son afrocolombianas. El 62% de los casos involucra a niños y adolescentes, frente a un 38% de niñas y adolescentes, evidenciando una vulnerabilidad específica en este último grupo. Regiones como Cauca, Antioquia y Chocó son las más afectadas, pero la situación en córdoba exige una atención urgente.
Redes sociales: el nuevo campo de batalla
Lo más inquietante es la adaptación de los grupos armados a la era digital. Según informes de la Jurisdicción Especial para la Paz, el 44% de los menores reclutados en 2025 fueron contactados o persuadidos a través de plataformas como TikTok y Facebook. Promesas económicas, regalos y estrategias de manipulación emocional se difunden a través de estos canales, ampliando el alcance de las redes y llegando a entornos urbanos.
La Defensoría del Pueblo ha insistido en la necesidad de reforzar la presencia institucional en córdoba y avanzar en acciones preventivas. La expansión de estas prácticas requiere una respuesta contundente y coordinada, que involucre a todas las instituciones del Estado y a la sociedad civil. Si no actuamos ahora, el reclutamiento infantil seguirá expandiéndose, dejando una cicatriz imborrable en el futuro de Colombia.