Corea del sur desembolsa 14.870 millones para blindarse del shock petrolero antes de abril
Seúl no espera a que el barril estalle. El gobierno de Han Duck-soo ha sacado hoy la chequera y anuncia un presupuesto suplementario de 26,2 billones de wones (14.870 millones de euros) para contener la espiral de precios que ya acecha desde el Estrecho de Ormuz. El dinero saldrá en la calle antes del 10 de abril, fecha en la que el Congreso aprobará la partida por unanimidad: gobernantes y oposición han cerrado filos contra el fantasma de la inflación.
El 70 % de los surcoreanos más pobres recibirá ayuda directa
El plan es simple: inyectar oxígeno al bolsillo de los ciudadanos antes de que el petróleo les robe el aire. 4,8 billones de wones (2.700 millones de euros) se convertirán en transferencias directas que llegarán al 70 % de la población con menos ingresos. La cuantía variará según región y nivel adquisitivo; en pueblos que agonizan por la despoblación, el sobre será más grueso. El resto del dinamismo comercial se lo quedarán los surtidores: 5,1 billones de wones (2.900 millones) servirán para congelar el precio de gasolina y diésel y para almacenar reservas estratégicas de nafta, la materia prima que abastece el gigante petroquímico de Yeosu y Ulsan.
Park Hong-keun, ministro de Presupuesto, ha sido cristalino: «La crisis no es un riesgo, es una certeza». En su despacho cuelde un mapa de Oriente Medio tachado en rojo. Corea del Sur importa el 70 % de su crudo y el 20 % de su gas natural licuado a través del Golfo Pérsico; cualquier escollo en el Ormuz es un infarto para la economía nacional. De ahí que 9,7 billones de wones vayan a sanar las cuentas de los ayuntamientos, 1,9 billones a emprendedores menores de 30 años y 700.000 millones a blindar cadenas de suministro que ya empiezan a crujir.

El ‘boom’ de los semiconductores paga la factura
Curiosamente, la guerra no se financia con deuda. Park ha apuntado directamente al bolsillo de Samsung y SK hynix: «El crecimiento generado por el sector de los semiconductores y la liquidez del mercado de valores nos dan margen para actuar sin endeudar al país». Traducción: los beneficios récord por la fiebre de los chips permiten comprar estabilidad social antes de que el petróleo la desguace.
El paquete incluye una partida de 114.000 millones de wones (64 millones de euros) para integrar inteligencia artificial en las fábricas, como si el objetivo fuera sustituir el coste energético con algoritmos. Y un guiño verde: 500.000 millones (284 millones) se destinarán a paneles solares y turbinas eólicas, una coartada para mantener la promesa de neutralidad de carbono mientras se quema más gasóleo de reserva.
La oposición, que hasta ayer exigía recortar impuestos, ha aprobado la medida de emergencia sin chistar. En los pasillos de la Asamblea circula un informe interno que avisa de que el barril de Brent podría superar los 120 dólares si Israel amplía la ofensiva. Nadie quiere ser el político que bloqueó el blindaje económico cuando la factura de la luz se dispare.
El tiempo corre a favor de Seúl, pero solo hasta el próximo barco que atraviese Ormuz. La partida sale en diez días. El petróleo, como siempre, no espera.