Cristina moreno rompe el techo de cristal militar: ya manda en barcelona

33 años después de colgarse la primera placa de oficial, Cristina Moreno Martínez acaba de pulverizar otro techo de cristal: la comandancia de barcelona ya tiene coronel y, por primera vez, responde a una mujer.

De teniente pionera a coronel en la capital catalana

De teniente pionera a coronel en la capital catalana

Madrid, 1988. Una joven bisoña cruza la puerta del colegio de San Lorenzo con la única certeza de que nadie como ella había pisado aquel patio. En 1998 se convertía en la primera mujer oficial del Cuerpo; en 2017, la primera teniente coronel; este lunes, la segunda coronel de la historia y la que controla 7.500 efectivos en la provincia que más tensión policial vive.

La promoción no cayó del cielo. Oleiros, A Coruña, fue su primer bastión: un puesto fronterizo donde aprendió a sofocar contrabando de tabaco con manos de seda y voz de mando. De allí al laboratorio de Criminalística de Madrid, donde firmó informes que hoy siguen en los juzgados. Valdemoro la reclamó como instructora: durante seis cursos moldeó a generaciones de guardias que ahora la saludan con el respeto que se rinde a quien te enseñó a disparar y a redactar.

Guadalajara fue su universidad del poder. Primero como jefa de Personal, luego como máxima responsable de la provincia. En los pasillos de la comandancia se cuenta que despidió a un capitán por acoso y blindó la conciliación de las madres guardia antes de que la ley lo exigiera. «Señora, aquí no caben los cuentos», le soltó un subordinado el día de su llegada. Ella respondió con un expediente disciplinario que aún se estudia en la Escuela de Trébol.

El salto a barcelona llega en plena crisis de seguridad: narcos que blindan pisos, okupas con mando propio y un independentismo que observa cada cambio de jefe con lupa. Moreno aterrizó en diciembre como interina; el Consejo de Ministros acaba de confirmarla con el grado de coronel. En la capital catalana ya la conocen como «la señora de los informes»: en tres meses ha multiplicado por cuatro los controles en el área metropolitana y ha colocado a dos mujeres al frente de los 12 equipos de investigación.

El dato que nadie firma: solo 8 de cada 100 guardias civiles son mujeres. Moreno lo ha llevado al 22 % en su zona. «No busco cuotas, busco talento», zanja cuando le recuerdan la cifra. Su próximo objetivo, dicen quienes la frecuentan, es la División de Operaciones: el cuartel general que nunca ha tenido una coronel en la jefatura. La apuesta está servida: la mujer que entró sola en San Lorenzo podría terminar mandando toda la Benemérita.