Cuerpo admite que el presupuesto 2025 aún no tiene fecha y ee.uu. aguarda

Carlos Cuerpo confesó ayer lo que muchos en el Congreso ya daban por hecho: el Gobierno aún no sabe cuándo presentará los Presupuestos Generales del Estado. «Estamos actualizando las previsiones», dijo el vicepresidente primero en la Ser, antes de tirar el balón al tejado de Hacienda: «Quizá esa pregunta sea para Arcadi Españá».

La guerra y trump, las ‘incógnitas’ que retienen el proyecto

Tras cuatro meses de Ejecutivo en funciones, el equipo de Cuerpo sigue rehaciendo los cálculos sobre papel de estraza. La guerra de Ucrania —«una enorme incertidumbre sobre su duración»— y el impacto de nuevos paquetes de ayuda interna son las variables que, según Economía, impiden cerrar el cuadro macro. El resultado: un «presupuesto aterrizado» sin aterrizar.

En la praxis, el Ejercicio 2025 se escribe con lápiz y goma. Cada revisión al alza del gasto —pensiones, subsidios, armamento— obliga a reescribir la columna de ingresos. Y ahí aparece la otra gran incógnita: la recaudación por IRPF e IVA depende de un crecimiento que el propio Banco de España rebajó al 1,8 %, dos décimas por debajo del optimismo oficial de julio.

Dos nuevas oficinas en ee.uu. para vender españa mientras washington mira

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Mientras el calendario interno se dilata, Cuerpo anunció ayer la apertura de oficinas comerciales en Boston y Houston. El objetivo: «dar a nuestras empresas un horizonte de previsibilidad». La ironía es doble. Primero, porque la previsibilidad interna brilla por su ausencia. Segundo, porque el principal cliente —Estados Unidos— acaba de amagar con aranceles al acero europeo y estudia endurecer el acceso a los fondos de defensa.

Washington ya es el primer inversor en España y el destino preferente de nuestras multinacionales. La inversión directa crece un 1,5 % en 2024, según los datos que se publican este lunes, pero el margen de maniobra de Moncloa se reduce a retórica: la política comercial con EE.UU. se negocia en Bruselas, no en la Castellana. De ahí que Cuerpo se haya reunido el viernes con el embajador Julissa Reynoso para «intercambiar visiones». Traducción: ruedas de prensa y poco más.

El Gobierno quiere que la comunidad autónoma más rica —Madrid— y la más pobre —Extremadura— compartan la misma baraja, pero la partida se juega en mesas separadas. Cuerpo cree que la propuesta enviada a las regiones es «una base excelente». La realidad: Cataluña exige 15.000 millones adicionales; Andalucía, revisar el sistema de cupos; el PNV, blindar el concierto. Ninguno acepta la «base» sin tijeretazo previo.

Con el calendario presupuestario en stand by, el Ejecutivo se agarra a la esperanza de que el PNV y Junts no tumbarán las cuentas si antes les dan un respiro fiscal. Pero la cuenta atrás ya corre: si el proyecto no llega al Congreso antes de julio, entraría en vigor la prórroga automática. Y entonces los 24.000 millones de gasto no comprometido —los llamados «créditos a prorrogar»— se evaporarían, dejando a Pedro Sánchez en minoría absoluta de efectivos.

Cuerpo promete que el Presupuesto llegará «cuando toque». Mientras, la economía no espera: la inflación repunta, el déficit se dispara y el Fondo de Reserva de la Seguridad Social agoniza. La única certeza que queda es que, cuando el proyecto vea la luz, ya habrá enmiendas a la totalidad escritas de antemano. El reloj marca abril y el tablero, jaque.